La “viveza mercantil”, otro virus que nos aqueja

Son tantos y tantos los casos que se vienen registrando en el país de abuso y manipulación del poder dominante en el mercado, a propósito de la aparición global y de forma extraordinaria del famoso “coronavirus” o covid-19,

¿Qué está pasando en la Cámara de Comercio Local?

Durante muchos años la Cámara de Comercio de Ibagué, al igual que sus pares de las varias ciudades de Colombia en donde tales entes existen, se mantuvo alejada de las apetencias y reyertas personales, cumpliendo con rigor las funciones que la ley le asigna y dedicada, como debe estarlo, sirviendo a la comunidad empresarial local.

La revolución de las pequeñas cosas

Sin llegar al extremo de desconocer que la industria y el comercio en la región constituyen piezas esenciales para su desarrollo en cuanto la irrigación de riqueza que producen y el empleo que generan, sí podemos aseverar, sin duda alguna, que ellos, por si solos, no pueden ser identificados como los únicos factores a ser considerados, para determinar los niveles de progreso de una comunidad.

Debates sin lustre

Hasta no hace mucho, la función primordial de los medios de comunicación era la de servir de hilo conductor o medio de contacto por excelencia para darle a conocer las ejecutorias y el pensamiento de los protagonistas del diario acontecer al ciudadano raso que a título de lector, escucha o televidente procuraba informarse, para tratar de entender, -así fuese de forma limitada-, la compleja realidad de su ciudad, de su país y/o del mundo.

El Día sin Carro

La reciente, improvidente e improvisada medida, de decretar el “Día sin Carro” y su imposición a los habitantes de esta ciudad, ha debido pensarse suficientemente antes de llevarse a cabo, dado el gran cúmulo de perjudicados con tal determinación.

Continuamos a la cabeza del desempleo

Una vez, la Encuesta Nacional de Hogares (E.N.H.) presentó las cifras de medición del mercado laboral en las principales áreas metropolitanas del país, Ibagué, antecedida solo por Quibdó, la capital del Chocó, corroboró lo que se venía percibiendo en sus calles: que el abarrotamiento de gentes dedicadas a actividades informales, era inequívoca señal de un desempleo creciente que ya supera el promedio nacional, -alto de por sí-, respecto del año inmediatamente anterior y que no merma, y muy por el contrario, crece y se incrementa.