Liberalismo en crisis

La tradición política y las cifras electorales señalan que el partido Liberal fue el partido de las mayorías en el Tolima. Claro, algunos municipios han sido y siguen siendo profundamente conservadores, pero más de una vez han respaldado propuestas liberales. Eso fue en el pasado. Hoy el partido está debilitado, sin los faros ilustres que otrora lo lideraron, sus huestes dispersas, desmoralizadas y con pocas ilusiones. Pese a sus desgastados dirigentes, el partido todavía existe.

Gracias a las maniobras politiqueras que han llevado a la postración del partido, su dirigencia se opuso a la escogencia democrática del candidato a la alcaldía de Ibagué, para decidir a dedo quién sería el elegido. La jugada podría ser tildada de torticera, pero lo grave es que no funcionó. El candidato escogido no ha pegado. Su nombre ya no concita las emociones de otrora y con preocupación ven que su campaña no despega. Han tenido que recurrir a la desvencijada disciplina de partido y a transportar gente para tratar de mostrar alguna fortaleza.

El jefe y candidato del Partido, obcecado por ganar a cualquier costo, trajo a su hermano como tabla salvadora. La idea es, con la justificación de que la candidatura liberal no pegó, apoyarlo, apelando a que en un pasado fue liberal y tratar de asimilar su presente de izquierda con la ideología roja. Con esto el partido Liberal quedaría prácticamente desaparecido. Pero eso no importaría porque todo quedaría en casa.

“Fuentes de alta fidelidad” como diría un connotado periodista, aseguran que ya hubo reuniones secretas entre el hermano del jefe liberal y el candidato ungido a bolígrafo. Lo pactado es que el candidato liberal flamearía las insignias rojas por barrios y veredas para tratar de recuperar el sentimiento partidista. Luego no se inscribiría, pero le levantaría los brazos al candidato apóstata de su partido, presentándolo como único salvador.

Esta fantasmagórica jugada pretende fortalecer la candidatura liberal a la gobernación, que se ve cada día más débil. Lo que no saben es cómo evitar la desbandada de los seguidores del candidato arrepentido que se sentirían nuevamente engañados y no representados en un hombre más jugado hacia la izquierda y desde hace años ausente de estos lares.

Triste el presente y el futuro de un partido liberal que tanto orgullo le significó a las mayorías en este departamento. Triste el manoseo y el manejo amañado que le dan, cuando lo ponen al servicio de intereses particulares, grupistas, alejado del interés general y del bien público.

Seguramente saldrán a negar estas reuniones a espaldas de los electores. Apelarán a la amenaza y la fusta para alinear dirigentes inconformes. Esgrimirán manos limpias y vetustos blasones para encubrir estas maniobras. Seguirán pensando que los ciudadanos son fáciles de engatusar y que terminarán votando por ellos sin chistar. Mucho se equivocan quienes creen que la gente es tonta y no se da cuenta cómo cierta dirigencia está acabando con el partido. Como dice la sabiduría popular, tanto va el cántaro al agua, que al fin se rompe…

* Asesor de la Administración del

alcalde de Ibagué, Luis H. Rodríguez.

*Magíster en Ciencia Política

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