Cruzada por los cafeteros

5 Abr 2019 - 3:01am

Cruzada por los cafeteros

Publicada por
MIGUEL ÁNGEL BARRETO
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El sector cafetero colombiano afronta una compleja situación que exige la atención inmediata del Gobierno nacional, de los congresistas y, alcaldes y gobernadores. En el país hay más de 550 mil familias y en Tolima unas 60 mil que dependen directamente de esta actividad agrícola.

La situación amenaza con convertirse en una crisis humanitaria en los países productores, incluyendo Colombia. Los datos no son alentadores. Brasil, el principal productor mundial creció en 2018, un 37 por ciento, llevando su cosecha a 61 millones de sacos, de un mercado de 168 millones. El crecimiento de la producción global irrumpió violentamente en los precios de las bolsas internacionales.

El contrato C, en Nueva York, que aplica para los cafés suaves y donde nuestro país siempre ha sido un jugador importante cotiza la libra en un mínimo de 91 centavos de dólar, cuando en su mejor momento llegó los 1.40 dólares, la caída ha sido persistente desde 2011 y es superior al 40 por ciento.

Todos estos movimientos internacionales en los precios, la sobreproducción, sumado a la posición dominante de las empresas comercializadoras, de los grandes compradores y las cadenas de cafeterías han llevado a que por ejemplo hoy la carga de café en el Tolima haya descendido a 672 mil pesos, valor que no alcanza ni siquiera para cubrir los costos de producción, que a su vez están presionados por el valor de los insumos y la carencia de recolectores (menos mano de obra).

También los productores enfrentan hoy una dura batalla frente al cambio climático que en cualquier momento arrasa cultivos enteros y deja familias en la quiebra. En cada oleada invernal, como la que vivimos, el café y los cultivos de cordillera son los que más pérdidas arrojan.

Dada la inmensa preocupación y los retos que supone esta coyuntura, precisamente el 21 de marzo, un grupo de 12 senadores integramos la Comisión Accidental de Seguimiento y Apoyo al Sector Cafetero y esta semana nos reunimos con el Ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, para buscar los mecanismos de apoyo al sector.

Una cosa es clara, la crisis por los precios no se solucionará en el corto plazo, lo que exige que los mandatarios seccionales y municipales prioricen desde sus planes de gobierno y secretarías la atención a los cafeteros. No es una exageración, departamentos como Quindío, Caldas Risaralda, Huila, Tolima, Antioquia, el Norte del Valle, dependen del café para mantener la estabilidad, la ocupación y la seguridad en las áreas rurales.

A través del Plan Nacional de Desarrollo se solicitó revisar y fortalecer el Fondo de Estabilización del Café, para que tenga un mayor presupuesto asignado anualmente y consolidar unos subsidios que le permitan al caficultor cubrir sus costos y obtener una rentabilidad que asegure su permanencia en el mercado y pueda sobrevivir con su familia.

Aunque por el momento, el Ministerio apenas cuenta con 155 mil millones de pesos para este sector, se solicitó un mayor esfuerzo en esta materia. Dadas las consecuencias que podría sufrir un departamento como el nuestro, cuyo primer producto exportador es el café, otros temas a discutir y por decidir son los relacionados con una posible prima para los cafeteros, unos créditos especiales, un valor piso de referencia para los productores con menos hectáreas y sobre todo aumentar los operativos contra el café de contrabando que ingresa por la frontera con Ecuador, ya que también está de por medio el estatus sanitario del país.

Sin duda, y en línea con lo que piensa la Federación Nacional de Cafeteros, hay que discutir ampliamente la salida de la Bolsa de Nueva York, pero siempre y cuando se tenga una capacidad de negociación directa con los mercados internacionales y se pueda consolidar el ingreso a los países asiáticos, tema crucial que no se puede definir de forma exprés y que requiere de un cálculo frío y acertado, así como de una estrategia de mediano plazo. Sin duda, estamos en un momento crucial para defender el principal activo agrícola del país y el reto es no dejar al vaivén del mercado, especialmente en el Tolima, a nuestros humildes y valiosos cultivadores de café.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. El Nuevo Día no responde por los puntos de vista que allí se expresen.