De la teoría a la práctica

19 Jul 2019 - 3:01am

De la teoría a la práctica

Publicada por
MIGUEL ÁNGEL BARRETO
Autor:

Por muchos años se ha discutido la vinculación y articulación de las universidades públicas y privadas con las empresas y el sector público para generar desarrollos productivos y sociales. Esta relación no ha sido fácil y solamente países como México, Brasil y Argentina han logrado avanzar de forma segmentada en dicha integración.

En el caso colombiano, vale destacar los ejercicios de la Universidad Nacional, la de Antioquia que es un ejemplo en Colombia, del Valle y algunas privadas de corte capitalino. En términos generales, y especialmente en las regiones, el proceso no alcanza los niveles de intervención requeridos para un país en vía de desarrollo.

Sin duda, los altos niveles de desempleo en Ibagué, el subempleo y el preocupante indicador de pobreza multidimensional (23.5%) nos debe llevar no solo a plantear la urgencia de crear escenarios de intervención pública o privada, sino que es hora de hacer el ejercicio con las universidades para evaluar sus conocimiento e impulsar sus propuestas en torno a la compleja realidad del Departamento y sus múltiples necesidades.

Importante conocer en este contexto, cuáles son los procesos reales que tienen nuestras universidades para contribuir a reducir estos indicadores y generar un Banco de Proyectos Regional. Como guardianes del conocimiento y formadores de los nuevos profesionales, estamos prestos a escucharlos. De hecho, hoy se cuenta con una bancada de parlamentarios que viene fortaleciendo la representatividad regional ante el Gobierno nacional para sacar adelante diversas iniciativas, además el Gobierno nacional cuenta con fondos en ciencia, tecnología e innovación que se quedan con miles de millones de pesos sin utilizar por falta de iniciativas.

En el caso del Tolima, nos hemos llenado por años de diagnósticos, pero los ejes sobre los cuales están dirigidos los procesos de construcción de la economía son básicamente los mismos que discutimos hace más de 10 años, estos son logística, educación, salud, agroindustria, comercio y añadiría servicios y nuevas tecnologías.

En este escenario, es preciso que las alcaldías y las gobernaciones vinculen pragmáticamente en sus planes de desarrollo los procesos de impacto que se deriven desde las universidades, al tiempo que la alma máter abra el espacio a las asesorías, gestión de proyectos y acompañamiento de programas de impacto relacionados con ingenierías, salud, educación e intervención social.

Un modelo de referencia en la Nación y que es importante conocer es el que lidera la Gobernación y la Universidad de Antioquia, que ha logrado dinamizar el Comité Universidad-Empresa-Estado (CUEE), en el cual se trabajan tres ejes como son talento humano, financiación y plataformas, que tiene influencia en siete zonas de este Departamento y que ha logrado vincular a empresas como Bancolombia, Pintuco y Noel, en un trabajo que cumplió 15 años y que articula 52 empresas con nueve instituciones universitarias, dejando un impacto positivo en materia laboral.

Nuestro reto, como tolimenses, sin duda, es abordar decididamente y fortalecer verdaderamente la relación Universidad-Empresa-Estado, con un enfoque que estimule el desarrollo de la región, sea incluyente socialmente hablando, que sea competitivo y le apueste a la innovación.

Nuestros jóvenes profesionales deben prepararse para solucionar problemas, generar empleo e intervenir en las coyunturas públicas, en tanto que los empresarios y/o privados podrían vincularse con su experiencia, apuestas productivas y capacidad de relacionamiento e interlocución. Una sociedad del conocimiento debe hoy ser muy proactiva y estar unida en torno a propósitos relacionados con el mejoramiento en la calidad de vida, ocupación, y acceso a bienes y servicios comunes y diferenciales.

Es hora que pasemos de la teoría a la práctica y comencemos a superar el exagerado individualismo que nos impide asumirnos como agentes constructores de desarrollo para la región por encima de los egos e intereses particulares. La unión en este y otros casos, sí hace la diferencia.

Senador

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