La vicepresidencia del expresidente Uribe

En Guatemala, al presidente Álvaro Colom le dio la nostalgia de abandonar el poder y postuló a su esposa para que fuera la candidata de su partido al siguiente periodo.

Pero como la Constitución no permite que la cónyuge de un Presidente pueda ser Presidente en el siguiente periodo, por razones de parentesco, resolvieron entonces divorciarse, para que así se despejara el camino, y ya la señora convertida en una ciudadana soltera común y corriente pudiera postularse. Nadie se comió el cuento del divorcio, no obstante que lograron que una juez amiga les aceptara el divorcio.


La señora muy oronda, se inscribió ante el Tribunal Superior Electoral para competir por la Presidencia. Estaba convencida de que así como el juez había decretado el divorcio, también pasaría su inscripción ante el organismo electoral. Mas no fue así y el tribunal conceptuó: “El fraude de ley por el divorcio que se llevó a cabo, en el presente caso está plenamente consumado, ya que la intención del mismo fue evadir la prohibición constitucional relacionada, con el agravante de que la ley que se trata de burlar en la propia Constitución”. Los seguidores del expresidente Uribe quieren también burlar la disposición de la reelección para otro periodo, ingeniándose la fórmula de lanzarlo como Vicepresidente, para lo cual no estaría en principio inhabilitado bajo el punto de vista formal, para una vez elegido con la fórmula presidencial, gobernaría por interpuesta persona desde la Vicepresidencia. Se trata también de fraude a la ley, porque el único objeto de esta jugada es el de evitar la norma constitucional de inhabilidad para elección de Presidente. Así la cosa tenga visos de legalidad, el fondo es completamente inconstitucional. De otra parte, como lo señalaba Humberto de la Calle en El Espectador, el único objeto de que se elija Vicepresidente es el de entrar a suplir al Presidente cuando falte. Y en el evento en que se diera la hipótesis de la falta de Presidente, estaría inhabilitado para ejercer la presidencia. Luego por ningún lado funciona la fórmula. Más cuando se tiene una Corte Constitucional que ha dado muestra de imparcialidad y de seriedad. Como decía el viejo López Pumarejo: por ahí no es la cosa. Los uribistas deben buscar una fórmula diferente para poder enfrentar al santismo que quiere la reelección Santos.  Y del episodio de Guatemala a estas alturas solo queda el inmenso oso que hicieron los esposos Colom, de someterse al escarnio por creer que los demás son más pendejos. Seguramente la pareja estará de nuevo viviendo su vida ordinaria, con la incomodidad del falto de divorcio, que se quedó en los closets de la residencia de los esposos y en los archivos del juzgado.
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RAUL PACHECO

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