La falla geológica de la desigualdad

Cada vez son más los que están convencidos de que la desigualdad no ayuda al crecimiento económico.

Para los economistas neoliberales y los políticos conservadores, la desigualdad y la concentración de la riqueza era un motor del crecimiento. Sólo ayudando a los ricos a que acumularan riqueza se podía tener el capital necesario para que invirtieran y crearan empleo. Es la vieja tesis del “desarrollismo”, según la cual primero era necesario crecer la torta para después poder distribuirla. O que sólo cuando se llenara el vaso para unos pocos se podía esperar que las gotas derramadas llegaran a todos.

Siguiendo estas ideas, Reagan y la señora Thatcher recortaron impuestos y dieron incentivos a los más ricos, con lo que el uno por ciento se quedó con un pedazo más grande de la torta, tendencia que hoy Obama quiere revertir. En Colombia durante ocho años Uribe hizo lo mismo y hoy el presidente Santos declara ante los mandatarios de América que siente vergüenza por ser uno de los países con mayor desigualdad en el mundo. La equidad es uno de los temas de la Cumbre de Cartagena.


Los políticos están cambiando y los economistas también. Cada vez son más los que están convencidos de que la desigualdad no ayuda al crecimiento económico; más aún, que la desigualdad perjudica y frena el crecimiento, porque reprime el desarrollo del mercado interno, reduce la tasa de ahorro y la inversión en capital humano e impide el buen funcionamiento de las instituciones democráticas.


Un ejemplo reciente de esta conversión es el libro del profesor Raghuram Rajan, Fault Lines (que se traduciría como Fallas Geológicas, que son las que producen los terremotos), en que muestra cómo la gran crisis financiera de 2008 fue generada por fallas estructurales del sistema capitalista, y advierte que si estas no se corrigen la crisis se puede repetir.


Rajan plantea una tesis muy original: la creciente desigualdad en la distribución de los ingresos y en el acceso a la educación y la salud en los Estados Unidos fue una de las principales causas de la crisis. Tesis sorprendente, sobre todo porque no proviene de un marxista, sino de un profesor de la Universidad de Chicago que, además, fue el economista jefe del Fondo Monetario.


Se sabe que la crisis financiera fue generada por el exagerado e irresponsable aumento del crédito por parte de bancos que prestaron sin medir los riesgos y consumidores que se endeudaron sin medir su capacidad de pago. Pero Rajan va más allá y afirma que el excesivo endeudamiento fue una respuesta política para atenuar la presión social de la creciente desigualdad: “El crédito fácil ha sido usado como un paliativo por gobiernos que no son capaces de responder a las ansiedades de una clase media empobrecida”.


En EE.UU, en 30 años la participación en el ingreso del uno por ciento más rico subió del 8.9 al 23.5 por ciento, mientras que los ingresos de trabajadores y clase media no crecieron en términos reales. La respuesta política para calmar a los votantes fue facilitar el acceso al crédito para que pudieran consumir más, aunque los ingreso no aumentaran. La codicia de los bancos comerciales y la ideología desregularizadora de Greenspan en el banco central contribuyeron a crear la burbuja. Por supuesto, a la hora de pagar no había con qué y la falla geológica produjo el terremoto.


ADENDA: El Congreso ideológico del Partido Liberal que se reunirá el próximo mes debe centrarse en la equidad y en las políticas para mejorar la distribución de la riqueza y el ingreso. Hay que retomar la que ha sido una las banderas tradicionales del Partido y volver a sintonizarlo con las necesidades y aspiraciones de las mayorías y sobre todo de los más necesitados.

Credito
MAURICIO CABRERA GALVIS

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