Agenda de candidatos

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Por cortesía de la campaña presidencial tendremos un Reality Show superhipermega divertido. Ya hizo su primera aparición el Comité de Campaña de la Unidad Nacional en Ibagué, con el anuncio pomposo de que no les preocupan los resultados de las últimas encuestas, y tienen toda la razón, suficiente preocupación debió darles el hecho de que en la reunión política había muy poca gente. Mientras tanto el Presidente candidato salta la cuerda, posa en pantalonetas, corre maratones y todas las demás picardías que nos hagan olvidar que no le funcionó la Reforma a la Justicia, ni la Educativa, ni la de la Salud, que la restitución de tierras da risa y las víctimas del conflicto no han sido indemnizadas, pero eso sí, les van a organizar un pomposo desfile el 9 de abril con la participación del Congreso en pleno. Ojalá la mano negra de la derecha no fiche a las víctimas para seguirlas asesinando, eso no conviene y mucho menos si todavía no han votado.

En el Polo cacarean que estar de número 1 en el tarjetón desde ya presagia que sus candidatas serán las primeras en votación, lo que es curioso porque yo diría que el numerito simboliza que serán las primeras en quemarse, sobre todo con las brillantes propuestas de la doctora Abella de pensionar a todo ciudadano mayor de 65 años, haya o no cotizado. Supongo que esa sesuda idea nació después de hacer esos cálculos económicos y fiscales que son dignos de la izquierda latinoamericana.

La candidata Martha Lucía Ramírez se toma fotos en Tuluá mostrando que su alma popular no se resiste a comer chontaduro en los puesticos de la calle. Que ternura, todos sabemos que el chontaduro forma parte de su canasta familiar, que ella bien pondría comer empanadas por la tercera y embutirse un vaso de chicha en La Perseverancia, lo que pasa es que no le queda tiempito. Si las elecciones fueran en junio la veríamos comprando unas alpargatas en la catorce para desfilar en el San Juan y le quedarían más pispas que las sandalias de la procuradora de familia.

El doctor Zuluaga quedó muy risueño en el tarjetón y si uno lo ve de cerquita, parece prepararse para unas elecciones en Transilvania. Me recuerda al Conde Contar. Recorre los barrios populares hablando de lo importante que es proteger a la mujer; pero no tiene una fórmula vicepresidencial femenina que respalde sus afirmaciones.

Por su parte en el Arroyo Verde (porque ya no es Ola) se esfuerzan por mostrar que el expresidente Uribe y Enrique Peñaloza, son harinas de costales diferentes y se ponen románticos tweets para mostrar sus abismales desavenencias frente al proceso de paz, y se tratan en despectivos términos. Uno le dice al otro “Presidente Uribe” y este le responde “Doctor Peñaloza”. Menos mal no se insultan llamándose “Terroncito” y “Mi gordis”.

RICARDO CADAVID

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