Cara a cara

Dos enemigos acérrimos que durante años se buscaron para matarse, al fin pudieron encontrarse hace pocos días, cara a cara, sin que mediara en ese encuentro ningún gesto ni hecho de violencia. A buena hora.  
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En una esquina de ese cuadrilátero virtual de paz estaba,  el temible Salvatore Mancuso, máximo jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), preso por estos días en una solitaria y aislada cárcel en Estados Unidos. Funestamente recordado en el país, por haber creado e  impulsado las autodefensas a través de las  Convivir, organismos a través del cual se recaudaron fondos dados directamente por el Estado, - en el maridaje entre Estado con autodefensas-, para impulsar la confrontación militar directa contra las Farc. En la degradación de esos objetivos bélicos, muchos compatriotas fueron asesinados por estos paramilitares, por el sólo hecho de defender a sus comunidades y exigir respeto de los Derechos Humanos en sus territorios. 

En la otra esquina del cuadrilátero, el terrorífico Rodrigo Londoño, antiguo comandante militar de las Farc, más conocido como  Timochenko, y también como Timoleón Jiménez.  

Este milagro histórico de dialogo de paz, se logró dentro de las gestiones adelantadas con la mediación de la Comisión de la Verdad, y la valiosa participación del sacerdote jesuita Francisco José de Roux Rengifo, quien sí cree en milagros. Y de cuando en cuando, muestra uno que otro, para comprobar su real existencia.  

En relación con el que acaba de realizar, sostiene el padre De Roux: “ambos se acercan de a poco, a la autocrítica desde el corazón…y hoy se la juegan toda por la paz”. Además de presbítero, el padre De Roux es economista, filósofo y un probado y milagroso apóstol de paz en Colombia. Y por ello, busca sin descanso el prodigio de conocer la verdad en relación con hechos luctuosos ocurridos en nuestra reciente historia patria. Y la verdad en este campo, avanza significativamente. 

Mancuso aportó en este sentido, cuando habló ante la Comisión de la Verdad. Y ahora, solicitará ser escuchado ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), en especial en asuntos relacionados con los casos de falsos positivos. 

Muchas verdades muy bien guardadas por  la derecha guerrerista del país, podrán al fin ser conocidas por Colombia y el mundo. Amerita la espera: Mancuso tiene mucho que contar. Y este gesto aporta  indiscutiblemente  a la paz estable y duradera, que reclaman con urgencia, las mayorías sociales en Colombia. 

Conocedores de estos temas, han sostenido que la verdad, no es verdad sino se conocen todas sus caras. Vale la pena entonces,  empezar por la cara más oculta. La que se esconde detrás del Estado colombiano. Constituye un buen comienzo. 

Camilo A. González

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