Orgullosamente acreditadas

Carmen Inés Cruz Betancourt

Las tres universidades oriundas de Ibagué ya cuentan con Acreditación Institucional de Alta Calidad otorgada por el Ministerio de Educación Nacional, y es un motivo de orgullo para la región porque lograrlo ha implicado un enorme y persistente esfuerzo de los diversos estamentos que las conforman.
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Por ello merecen una felicitación especial y nuestra expresión de gratitud.

Fue en octubre de 2019 cuando la Universidad de Ibagué logró dicha Acreditación; luego, en julio de 2020 lo hizo la Universidad del Tolima y, en agosto 2022 la recibió el Conservatorio del Tolima. 

Es una distinción que representa un importante valor agregado para las instituciones que la reciben; así, ellas hacen parte ahora de las 80 Instituciones de Educación Superior que la han logrado, del total de 316 que operan en el país (Icfes/MEN dato a agosto-2022). 

Obtenerla les ha exigido el cumplimiento de requisitos que son analizados por pares académicos designados por el Consejo Nacional de Acreditación (CNA), quienes emiten un concepto ante el Ministerio de Educación. Su otorgamiento siempre viene acompañado de recomendaciones sobre aspectos por mejorar y se fija por un período (en este caso por cuatro años), durante los cuales deben cumplir las recomendaciones formuladas para asegurar que la Acreditación sea renovada, y ello suele implicar gran esfuerzo y altos costos para las instituciones.

El logro anotado tiene una significación especial para el Tolima, que en reiteradas ocasiones se ha planteado el desafío de que Ibagué, además de ser ‘Ciudad Musical’, sea también ‘Ciudad Universitaria’, lo que implica la cualificación de la academia, la ampliación del acceso a educación superior de calidad para muchas más personas tanto de la región como de otros rincones del país y del exterior; también el fortalecimiento de la investigación y la diversificación de una oferta que responda a la necesidad de apalancar un desarrollo pertinente, incluyente, sostenible, y que contribuya al bienestar general de la población, no solo para la región sino para un entorno mucho más amplio.

Contar en el Tolima con una academia altamente cualificada, capaz de interactuar y hermanarse con instituciones del más alto nivel de este y otros países, de participar en investigaciones que aporten al avance del conocimiento y, capaz también, de convocar eventos que conciten el interés de muchos, es un sueño que alimentamos porque definitivamente se estaría aportando a la formación de talento humano del más alto nivel y con ello a la formación de riqueza que contribuya al desarrollo social y económico, y con ello a la superación de muchos de los graves problemas que nos afectan. Es oportuno, así mismo, reconocer el valioso papel que desempeñan otras instituciones universitarias que operan en la región, tanto originarias de la misma (Espinal y Honda), como aquellas cuyas casas centrales se ubican en otras ciudades y con generosidad han querido operar en el Tolima para contribuir a esa gran tarea de cualificar a nuestros conciudadanos.

A ellas debemos gratitud por el trabajo que realizan y el aporte que suman al esfuerzo de estas tres que han logrado la Acreditación Institucional de Alta Calidad y que, sin duda, podrán apoyarlas en su intento por alcanzar igual acreditación cuando se sientan listas.

Por supuesto, este gran esfuerzo que hacen las universidades para contribuir al desafío de hacer de esta una ‘Ciudad Universitaria’, debe ser complementado por los entes gubernamentales, el sector productivo, las organizaciones sociales, la ciudadanía y la dirigencia de múltiples estamentos, que tienen mucho para aportar y deben asumir con apertura un trabajo estrechamente articulado, para que el beneficio llegue a todas las personas y se refleje en el entorno.

CARMEN INÉS CRUZ

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