Pensar el Tolima

“Ellos no tienen los votos y tampoco tienen la plata”. “Sin estructura aquí nadie hace nada y el que crea que las elecciones se ganan con el voto de opinión están perdidos”. “Nadie lo conoce y solo busca ser el candidato de Uribe”. “El gobernador es el que decide quién será el candidato y seguro ganan porque la maquinaria barretista es muy sólida”. “Aquí lo que hay que lograr es la unión de todos contra Barreto”.

Así, tal cual, como lo leen en esta primera columna que escribo para el diario más importante del Tolima. Ad portas de las elecciones regionales de octubre, en los municipios del departamento y en la ciudad capital, las conversaciones giran en torno a estas frases, cuyo contenido deja mucho que desear en el otrora Tolima Grande, puerto principal y esencial para la consolidación de lo que hoy es Colombia. No sé ustedes, queridos lectores, pero yo tengo claro que Ibagué se está quedando atrás y que el departamento aún no ha logrado atraer las grandes inversiones del sector privado, que urgen si de verdad queremos generar las condiciones para el desarrollo económico, único camino para mejorar la calidad de vida de todos los tolimenses.

Recientemente pregunté a varios candidatos a la gobernación cuál era la propuesta para el Tolima, qué debíamos hacer después de las elecciones, independientemente de quién resultare elegido gobernador. “Si no soy yo se van a seguir robando el departamento”, “lo importante es ganar y ahí miramos”, “infraestructura, seguridad y programas sociales”, “construir sobre lo construido”, “esto es con votos primero”. Me queda claro: primero las alianzas, las componendas, los acuerdos electorales, garantizar la participación de las fuerzas políticas en el gobierno departamental y luego “ahí vamos viendo”.

Todos se guardan respeto frente a frente, pero los ataques personales no cesan. Me siento en un concurso de injuria y calumnia donde todos quieren garantizar que el otro quede entre los finalistas. Mientras tanto, el Tolima trata de encontrar un norte un poco más claro y los gobiernos hacen de tripas corazón para, por lo menos, garantizar la infraestructura básica y que los más pobres produzcan alguna cosa para no caer en la miseria.

Quiero invitarlos en esta primera columna a que pensemos el Tolima de otra manera. A que veamos en quienes buscan llegar al gobierno departamental y a los gobiernos municipales seres humanos, con cosas buenas y malas, con sueños, intereses, familias. A que dejemos a un lado los ataques personales y a que entre todos aportemos ideas, propuestas, sugerencias para que los candidatos tengan un panorama un poco más claro sobre qué podrían llegar a hacer, siempre con la activa participación de la ciudadanía.

Rector de la Universidad La Gran Colombia

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