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¿Para dónde va el Partido Liberal?

Si algo fue notorio en el encuentro Liberal del pasado viernes en Ibagué es el rechazo a la forma como César Gaviria ha conducido el Partido hacia convertirlo en un apéndice del uribismo y las desleales posturas que han asumido la mayoría de sus congresistas con la militancia. En los discursos de Ángel María Gaitán (nuestro Representante a la Cámara), José Luis Correa, actual Representante por Caldas y candidato al Senado, y Mauricio Jaramillo, jefe del liberalismo en el Tolima, pude notar la desazón por la desconexión que existe entre la bancada en el Congreso de la colectividad que todavía se hace llamar el “Partido del Pueblo”, y la ciudadanía y las bases populares. Y no es para menos.
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En la memoria de los liberales permanece grabada la funesta decisión del Expresidente Gaviria de apoyar al uribismo para que Duque pudiera convertirse en el Presidente de Colombia. También el insulto de declarar al Partido en el Congreso de la República en “independencia”, y aun mantener esa posición después de atestiguar los intentos del Gobierno por demoler las bases del acuerdo de paz, pretender establecer impagables impuestos para las empobrecidas familias colombianas mientras en 2019 aprobó gabelas tributarias por 9 billones de pesos para los grupos económicos poderosos, y permitir una feroz oleada de violencia y terror que ha costado la masacre de centenares de líderes sociales, firmantes del acuerdo de paz, defensores del medio ambiente y reclamantes de tierras. 

La poderosa bancada Liberal (35 Representantes y 14 Senadores) no fue capaz de acompañar a la oposición para sacudir al Gobierno y motivar una oportuna reacción frente a la nefasta respuesta a la pandemia, que hoy ha dejado más de cien mil muertos, una economía devastada y los más altos niveles de pobreza y desempleo. Colombia está dentro de los 3 peores países en atención de la emergencia por COVID, según índices publicados por Bloomberg (Estados Unidos) y el Instituto Lowy (Australia). Escribí hace días una columna titulada “no salvamos nada”. 

El Partido de mis amores tampoco estuvo a la altura de la digna y valerosa ciudadanía y la juventud que se movilizó en el marco del Paro Nacional. La fuerza pública mató jóvenes y permitió que civiles dispararan contra los manifestantes, usaron armas letales, sacaron ojos y laceraron cuerpos, reprimieron con violencia , estigmatizaron y graduaron de “vándalos” a quienes participaron de las marchas pacíficas. Y así, con todo, 14 Representantes y 8 Senadores Liberales respaldaron al Ministro de Defensa en la moción de censura. Por esos días el mismo Gaviria pidió “rodear” al Gobierno y le pidió a la bancada apoyar al Gobierno. 

Se avecina un nuevo proceso electoral y los liberales debemos demostrar que el Partido es mucho más que ese grupillo de élites políticas instaladas en el Congreso (con contadas excepciones, como Ángel Gaitán) que se acomoda al Gobierno y le da la espalda a la ciudadanía. Es un imperativo depurar la representación en el Legislativo eligiendo congresistas firmes en la defensa de los intereses de las clases populares y trabajadoras y, especialmente, lograr que la militancia liberal se vuelque a respaldar una alianza social demócrata con quienes defienden nuestros mismos propósitos e ideales. Bien puedan las élites coger para la derecha, las bases debemos ir para el otro lado, donde están los que verdaderamente nos representan.

Nunca moriría por mis creencias porque podría estar equivocado, Bertrand Russell. Filósofo, matemático y escritor británico

   

 

 

 

CÉSAR PICÓN

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