Pónganse la mano en el considere

El Alcalde de Cajamarca ha emprendido una cruzada por lograr que los vehículos de su municipio queden exentos o pagando una tarifa simbólica en el nuevo peaje instalado en las goteras de Ibagué. Algunos sectores políticos (Concejo de Cajamarca, Partido Liberal del Tolima, diputados Renzo García y Carlos Reyes, y concejales de Ibagué Jaime Tocora y Julián Serna) conscientes de las afectaciones económicas y sociales que implica el incremento de los costos de transporte de carga y pasajeros desde y hacia ese municipio, se han unido al clamor y han pedido públicamente que se tenga en cuenta esa solicitud de excepción. Está en manos de la Agencia Nacional de Infraestructura liberar a los Cajamarcunos de ese peaje que muy pronto entrara en operación; en caso de una respuesta negativa, no dudo que encontrarán un pueblo dispuesto a movilizarse para lograr hacer justicia, ellos son incomparablemente expertos en luchas populares, por algo le llaman la “inconquistable Cajamarca”.
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Pero los únicos afectados por la vecindad del Peaje no solo están en Cajamarca, también los hay en Ibagué, y aquí nuestros gobernantes no han dicho “ni mu”. Al menos los corregimientos de Tapias (1.800 habitantes aprox.), Toche (400 habitantes) y Gamboa (1.600 habitantes), quedarían cercados por un peaje que tendrían que pagar por entrar y salir de la casa. Son alrededor de 17 veredas de Ibagué, muy fuertes en la producción de café, banano, plátano, aguacate, caña y otras tantas frutas y hortalizas. 

Para llegar a las veredas del corregimiento de Gamboa no hay otra vía que la de Ibagué-Cajamarca, luego tendrían que pagar peaje. Aunque para ir a Tapias se puede tomar la vía terciaria de los “Túneles” (en mal estado por falta de mantenimiento), en el anterior gobierno construimos el puente “Porvenir” y completamos la carretera conocida como “Mangos – Tapias”, con lo que se habilitó una vía alterna que acortó en más de 1 hora el trayecto entre el centro poblado de Tapias y el casco urbano de Ibagué; el problema ahora es que esa vía conecta con la que paga peaje, de modo que movilizar carga y pasajeros por ahí empezaría a ser mucho más costoso para los campesinos.

Para ir al exuberante paraíso natural de Toche (corregimiento de Ibagué), tan promocionado para la práctica del turismo histórico y de naturaleza, la mayoría prefiere ir por Cajamarca porque toma menos tiempo y el estado de la vía es mucho mejor, pero ahora saldrá mas caro.

Hay otras preocupaciones para los habitantes de los corregimientos de Gamboa y Coello Cocora, por la proximidad del inicio de labores de construcción de los túneles que excavaran bajo sus fincas. En Cajamarca también hay tensiones por lo que será la definición del trazado de la otra calzada por el casco urbano. Pero estas son cuestiones para tratar en otro momento.

La segunda calzada Ibagué-Cajamarca es una imperiosa necesidad para mejorar la competitividad de ambos municipios, por fortuna el progreso de las obras es evidente. No obstante, el fin último es la conexión entre el centro y el occidente del país, por eso no es justo que quienes deban pagarla resulten siendo los campesinos que por coincidencia terminaron allá o acá del peaje. Pónganse la mano en el considere.

Puya: A todas estas ¿Dónde esta el Gobernador y el Alcalde de Ibagué reclamando por sus comunidades rurales?

CÉSAR PICÓN

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