La otra equivocación histórica

El oficialismo del Partido Liberal comete otra equivocación histórica al comprometerse abiertamente con la candidatura de Alejandro Gaviria. Al director César Gaviria y sus congresistas aliados no les bastó con la vergüenza de haber apoyado en las pasadas elecciones al hoy Presidente uribista y mantenerse todos estos años al lado del Gobierno en casi todas sus decisiones, sino que ahora viola los estatutos internos y pretende arbitrariamente conducir la militancia a apoyar al recién lanzado candidato.
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Aunque se han cuidado de no hacer manifestaciones directas y han borrado publicaciones de las redes oficiales del Partido, es inminente la decisión, un adefesio ético y político digno de quienes creen que la colectividad roja es una empresa familiar. 

Las faltas y contradicciones son evidentes: i) El Artículo 18 de los Estatutos del Partido reserva la decisión de proclamar el candidato a la Presidencia a la máxima autoridad del liberalismo, que no es César Gaviria, sino la Convención Nacional Liberal; hasta ahora no se ha convocado ninguna reunión para tal efecto, por lo que el apoyo al ex rector se convierte en una determinación unilateral, soberbia, que transgrede los valores democráticos que promueve la colectividad. ii) Alejandro Gaviria nunca ha pedido (al menos públicamente) el apoyo del Partido Liberal, de hecho está recogiendo firmas para inscribir una “candidatura independiente”, ¿Cómo es que los directivos del Partido y la Organización Nacional de Juventudes Liberales se prestan para ofrecer un apoyo a la sombra a alguien que se avergüenza de reconocer la institución públicamente? iii) El Senador Liberal Luis Fernando Velasco desde hace meses viene manifestando su intención de ser precandidato presidencial a nombre del liberalismo y ha hecho esfuerzos por tender puentes con la Coalición de la Esperanza pero sobre todo con el Pacto Histórico, para avanzar en una coalición de centro izquierda que sea capaz de derrotar en primera vuelta al uribismo; pues el Partido con su actitud lo ningunea y desconoce siendo uno de los más visibles y respetados senadores de la colectividad. iv) El Partido silencia las voces que desde las regiones hemos pedido una alianza con el Pacto Histórico (otras han pedido acercarse a la Coalición de la Esperanza), y que no se vete arbitrariamente a quienes comparten nuestros propósitos de cambio. Nosotros hemos pedido unidad sin vetos, el Partido, en cambio, ha vetado a quien no le gusta a César Gaviria mientras que raudo brinda apoyo a quien éste señala. v) la más importante: el oficialismo Liberal se adhiere anticipadamente a un candidato que si bien goza de gran prestigio como pensador y académico, por el momento no ha mencionado la propuesta sobre la que cimentará su aspiración, esto es, que por ahora es imposible definir su teoría de cambio, sus posturas sobre los temas álgidos, su determinación para adelantar las reformas que cambien la oprobiosa realidad de pobreza, desempleo, inequidad y corrupción que agobia al país. Así queda claro que mi Partido persigue el poder (sobre todo la burocracia) no el cambio ni las transformaciones sociales que reclama Colombia.

Ante esta nueva imposición del director del Partido (tal como pasó con Duque) a los liberales socialdemócratas no nos queda sino declararnos en rebeldía y apoyar a quienes verdaderamente representan el ideario Liberal.

 

CÉSAR PICÓN

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