Solo Petro puede hacerlo

Todo confirma que la inmensa mayoría de colombianos desaprueba el estado actual de las cosas y quiere el cambio.
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La altísima impopularidad de Duque y Uribe, su estruendosa derrota en las elecciones del Congreso y el desfavorecimiento del candidato del continuismo en las más recientes encuestas, son prueba fehaciente de ello.

Sin embargo, en el tarjetón presidencial hay más de una cara que promete ser el cambio, no obstante, ‘del dicho al hecho hay mucho trecho’. Lo cierto es que si Petro no gana en primera (espero que sí), habrá de disputar la Presidencia con Fico o Rodolfo. El primero ya se sabe lo que personifica, la pregunta es sobre el segundo, hoy creciendo formidablemente en las encuestas: ¿tiene la capacidad de producir un verdadero cambio?

Muchos uribistas hoy corren en desbandada de la campaña de Fico ante una probable derrota en primera vuelta y han visto al ingeniero como una opción para votar en contra de Petro, pero con un candidato más simpático y bonachón. Otros, quizá más apáticos a la política, entusiasmados por el discurso anticorrupción y algunas propuestas populares como la de convertir en museo el Palacio de Nariño o no dar desayuno a quienes visiten al Presidente porque “eso sale muy caro”, han visto en Rodolfo una figura sincera que puede cambiar eso que tanto desagrada al ciudadano del común. Algunos, que compraron la falsa teoría de la “polarización”, quizá ven al cariñosamente llamado “viejito” como una tercería.

Pese a esa diversidad de razones que hoy motivan el apoyo de una porción de los electores al ingeniero, hay un gran vacío, trascendental, fundamental, esencial, vital: la propuesta de cambio.

Diría que comparto varias premisas del ingeniero, sobre todo la urgencia de contener las mafias que se roban al país y mejorar la eficiencia del Estado. Pero para transformar a Colombia se requiere mucho más que prometer (sin estrategias claras) acabar con la corrupción y otras tantas propuestas simples y fáciles de llevar a cabo. En campaña funciona hablar y convencer desprevenidos, gobernar es mucho más complejo.

Hacer reformas que saquen a la gente de la pobreza, el desempleo y el hambre, y que impulsen el país por una senda de prosperidad económica y social, por lo complejo y contaminado de nuestro sistema, requiere de un líder con un conocimiento profundo del Estado, que tenga una propuesta sólida y concreta para producir transformaciones en los sectores que actualmente no funcionan, que tenga no solo apoyo popular sino una base política que le permita tramitar constitucionalmente las reformas, y que cuente con el carácter suficiente y comprobado para enfrentar al establecimiento y los poderes paralizantes que harán hasta lo impensado para tratar de impedir el cambio.

Requiere conocer las complejidades de cada región, sus departamentos y regiones, también entender sobre el equilibrio de poderes, la economía doméstica y global y las relaciones internacionales. Debe ser un estadista y hay que decirlo con claridad, solamente Petro reúne esas condiciones. Si hablamos de un cambio profundo, solo él puede hacerlo.

Ese argumento, más que el de atacar deliberadamente al ingeniero, es el que hay que compartir con indecisos y todo aquel que quiera votar en contra del continuismo: el cambio verdadero y posible está en Petro, lo demás son solo buenas intenciones.

 

CÉSAR PICÓN

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