Lo que está en juego

La manipulación de la opinión está siendo el arma infame con la que pretenden desviar la atención de los ciudadanos sobre lo que verdaderamente se define el próximo domingo.
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Como la zanahoria que ponen al otro lado de la pista en una carrera de conejos, queriendo tratar de imbéciles a los electores, los que apuestan por la derrota de Petro han lanzado una arremetida de “escándalos” que no son, con el único objetivo de desprestigiar la campaña y desmoralizar el electorado. Es la misma estrategia con la que ganó el NO en el Plebiscito por la Paz y con la que ganó Duque hace 4 años: el engaño, la rabia, el miedo, la conquista de las masas menos educadas que se informan por cadenas de WhatsApp y memes.

La elección del Presidente no debería estar girando sobre chismes de las estrategias de campaña (así parezca crudo, en todas se planea defensa y ataque), ni los regaños de la esposa de un candidato, ni sobre la veracidad del secuestro de la hija del otro, esas son cuestiones íntimas, privadas, supremamente irrelevantes frente a los retos que tiene por delante un país sumido en la violencia y con millones empobrecidos, hambrientos y desempleados.

Lo que está en juego es la economía: hay que elegir entre un Rodolfo que no entiende que significa productividad y por eso propone una jornada laboral de más de 10 horas y lanza propuestas irresponsables como bajar el IVA en el peor momento fiscal del país y sin saber con qué reemplazar esos ingresos, y un Petro que tiene una sólida propuesta económica que plantea eliminar privilegios tributarios y crear millones de puestos de trabajo con la protección de la industria nacional y la revitalización de la producción agrícola, industrial y del turismo.

Está en juego la salud pública, porque hay que elegir entre Petro que propone eliminar la intermediación de las EPS para que los recursos de la salud lleguen directamente a los hospitales y no se los roben por el camino, y que hará un gran programa nacional de salud preventiva con médicos que lleguen hasta la casa para evitar la enfermedad, y un Rodolfo que propone regalar la droga disque para acabar con el microtráfico.

Está en juego la libertad de cultos, con un Rodolfo que mancilló un símbolo sagrado del pueblo católico, que es mayoría en Colombia. También nos jugamos la estabilidad institucional del país, porque habremos de elegir entre Rodolfo que ha dicho que se limpia el culo con la Ley y que ya anunció la declaratoria de un Estado de Conmoción para gobernar por Decreto y sin ningún tipo de control (como anunciando el inicio de una dictadura) y un Petro que profesa profundo respeto por las instituciones y la separación de poderes, porque sabe que es lo que salvaguarda la democracia y el Estado de Derecho.

Está en juego la paz: un Rodolfo que más allá de decir que apoyará los acuerdos de paz no ha presentado ninguna propuesta que lo respalde y un Petro que ha planteado una reforma rural para proveer tierra y crédito a millones de campesinos para superar las verdaderas causas del conflicto.

Está en juego el acceso de millones de jóvenes a la educación superior, el trabajo, el derecho a pensionarse, el destierro del gota a gota, la protección de los ecosistemas y la decisión de atender las urgencias que nos pone al frente el cambio climático. Está en juego la vida, el bienestar, el progreso y el futuro de todos.

 

CÉSAR PICÓN

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