La educación, el gran motor económico del país

Entre los mejores 500 colegios del país solo 30 son oficiales, es decir que apenas el seis por ciento de los colegios públicos está en el top de los mejores. Los otros 470 son privados. La gran diferencia radica en el número de horas que los estudiantes permanecen en las aulas. 

Un niño de primaria de un colegio oficial estudia cinco horas y un joven de bachillerato, seis. Mientras que en colegio privado las jornadas son de ocho horas o más. Esa situación genera desigualdad porque hace que un egresado de un colegio privado, al estudiar más horas, esté mejor preparado y llegue a la vida adulta con más y mejores herramientas para alcanzar sus sueños. 

Actualmente en Colombia el futuro de un niño lo marca el lugar donde nace y no su esfuerzo, su disciplina o su talento. Esto no debe pasar y estoy convencida de que la Jornada Única es la herramienta más efectiva para cambiar el panorama de inequidad. 

Mientras Chile, el único país de América Latina que ha implementado completamente la Jornada Única, tardó 15 años en hacerlo; nosotros vamos a lograrlo en 10 y para ello necesitamos reducir el déficit de 51 mil aulas, producto de medio siglo de atraso en infraestructura educativa. 

Tenemos un ritmo lento de construcción de 380 aulas por año. Si seguimos así nos demoraremos 80 años en ponernos al día y ese es un lujo que el país no se puede dar cuando le estamos apostando a ser la nación más educada de América Latina en 2025. 

Para revertir esa tendencia, que aumenta la brecha de desigualdad, el gobierno del Presidente Santos destinó $4.5 billones para la construcción de 500 colegios de Jornada Única y la ampliación de otros mil, lo que representa 30 mil 680 nuevas aulas para 2.3 millones de estudiantes. Es el plan de infraestructura educativa más ambicioso ejecutado en la historia de Colombia y nuestros niños y jóvenes lo valen porque todos, ¡todos!, sin importar su origen o su apellido, merecen las mismas oportunidades. 

Esos recursos, además de garantizar la financiación de las obras, se convertirán en un impulso a la economía nacional. La construcción de cada uno de los nuevos colegios generará 111 empleos, es decir, serán 32 mil puestos de trabajo los que se crearán en los próximos cuatro años, esto explica porqué el Plan de Infraestructura Educativa es uno de los componentes fundamentales del Programa de Impulso a la Productividad y el Empleo, PIPE 2.0. 

Para nadie es un secreto que la construcción es uno de los sectores que ha jalonado nuestra economía en los últimos años y le ha permitido a Colombia blindarse ante la desaceleración que viven los demás países del continente. En el actual panorama, con la reducción de los ingresos de la Nación por el desplome del precio del petróleo, aparece la educación como alternativa para generar empleos y fortalecer la economía mediante la construcción de grupos de colegios nuevos en cada región con gerencias de proyecto, economías de escala y estándares de calidad establecidos. 

Ese sueño de más y mejores espacios para aprender arrancó la semana pasada con la puesta de la primera piedra en uno de los 22 nuevos colegios que construiremos en el Pacífico colombiano a través de convenios firmados con 13 secretarías de educación. Destinaremos 146 mil millones de pesos para que nuestros niños de la región tengan 436 nuevas aulas. Este dinero se suma a los 291 mil millones de pesos que ya se están invirtiendo en esa zona en 466 sedes. 

Ese primer paquete de obras se complementará con alianzas público – privadas que arrancarán en Antioquia y el Atlántico. Una decisión innovadora pues es la primera vez que en Colombia se construyen colegios bajo ese modelo. 

Estas nuevas infraestructuras educativas, que son el corazón de la Jornada Única, se convertirán en un gran aliado del crecimiento económico del país. Si queremos una Colombia en paz, próspera y con equidad, los niños pobres deben tener las mismas oportunidades que los niños ricos y eso empieza por aumentar las horas que permanecen en el aula. 

Comentarios