Los nuevos ricos criollos

Criollo, dícese del hijo y, en general, del descendiente de padres europeos nacidos en los antiguos territorios españoles de América y en algunas colonias europeas de dicho continente. Los textos coinciden en que “la mayor parte de los criollos junto con los españoles que se les unieron, hicieron la independencia de Hispanoamérica para reunir el poder político al económico, en nombre del Pueblo Soberano, y sin dejar de presentarse como libertadores frente a la opresión y hasta los abusos de -los españoles-”. No querían órdenes de ultramar, ni poder delegado sino mandar ellos mismos.

Nuestro Libertador Simón Bolívar, cumplió dicho papel, y la historia le honrará por siempre por haber sido el instrumento que adelantó la gesta de la independencia. El establecimiento y/o statu quo, propicia aparentar que muchas cosas cambian para que nada cambie. Así cíclicamente se rotan gobernantes, líderes y caudillos, pero nuestra nación, a pesar de la supuesta riqueza de su población y de sus recursos, aparece mediocremente en tabla que registra los niveles de desarrollo dentro del panorama mundial. Nos creemos los más felices, los más astutos (malicia indígena). ¿Qué pasa?

Con la elección popular de alcaldes (Betancur) y de gobernadores (Constitución de 1991), se suprimió el poder delegado para elegir a las autoridades locales y regionales, y el pueblo exultante celebró tal mandato. Sin negar su gran importancia, al presente, con contadas excepciones (mandatarios que registran muy bien en las encuestas de sus respectivas jurisdicciones), el panorama, es más bien desalentador. Hoy cada ganador de dicho cargo se alza con un botín. Ese es el premio. El presupuesto que viene siendo aumentado con las transferencias y las regalías, lo manejan sin escrúpulo.

Hasta Jaime Castro, ministro de Gobierno de Belisario Betancur, y padre putativo de la descentralización, anda preocupado por los zarpazos desaforados de los gobernantes con el presupuesto. Allí no hay Contraloría, Procuraduría o Fiscalía que valga. Alcaldes y gobernadores, son los nuevos reyecitos, el nuevo poder. En connivencia con los contratistas y los parlamentarios, que reemplazaron a los partidos como nuevos predeterminadores para desbalancear a su favor, el objetivo o triunfo, arman sus trincas. Más aún ahora, que la reforma constitucional (Ley 1475 de 2011, art. 29), permite la inscripción de candidatos a cargos uninominales entre los partidos en coalición que la respaldan.

Los nuevos ricos criollos, son los alcaldes y gobernadores que dejaron el cómo voy yo (CVY), 10% de antaño (práctica censurada, criticada y vilipendiada por la ciudadanía) como una cifra ridícula. Ahora tienen sus intermediarios, escuderos y testaferros. Acumulan tanta plata, que no saben qué hacer con ella. Cumplido su periodo, dejan el cargo y se insertan en la vida productiva, económica y empresarial. No logran ser exitosos, ni en la ganadería, ni en la agricultura, ni en la construcción, etc. Les pasa lo que a los narcotraficantes. Si se les cierra el grifo de sus recursos ilícitos, claudican y se les atrofia la iniciativa.

Ya no se sabe quién es quién. Los dirigentes políticos con el cuentico de que la “política es dinámica” se pasean por todos los toques, colores, sabores, olores, partidos, movimientos y grupos significativos de ciudadanos de un lado para otro sin inmutarse. Desde los de vieja data que siempre se han aprovechado de los partidos tradicionales, hasta los de la nueva ola, que la encarnan Angelino Garzón y su hija Ángela. No debe, ni puede haber disculpa para que los servicios públicos se presten con la mayor cobertura y de manera eficiente. Además, el monopolio estatal o privado no puede abusar de su cobro. 

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