Llegó el fútbol

18 Jun 2018 - 3:01am

Llegó el fútbol

Publicada por
ÁLVARO BELTRÁN PINZÓN
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Luego de la fatigante campaña presidencial, nos dedicaremos en los próximos días -esperemos que semanas- a dar rienda suelta al apoyo a nuestra Selección de Fútbol. Colombia compite por sexta vez en la Copa Mundial y aspira a mejorar la figuración registrada en la anterior, cuando logró clasificar a cuartos de final, obtuvo el quinto puesto y la distinción al juego limpio o ‘fairplay’. Además, James Rodríguez fue goleador con seis anotaciones y Farid Mondragón se consagró como el jugador de mayor edad en participar en lo corrido de todas las ediciones.

Coincide este certamen con la culminación del proceso electoral vivido, que sirvió para remover pasiones y suscitar enfrentamientos en una sociedad polarizada por extremas alternativas. Incluso, para constatar las realidades de la patética apreciación del director del partido Liberal, según la cual “la política es así”.

Por ello resulta apropiado referir las palabras del filósofo inglés Simon Critchley: “El fútbol no se basa en individualidades (…) El fútbol tiene que ver con el equipo. Es esencialmente colaborativo (…) En todo equipo organizado se establece una dialéctica ininterrumpida entre la actividad colectiva y asociativa del grupo y las acciones individuales de apoyo que florecen entre unos jugadores cuya existencia se administra únicamente a través del grupo (…) Cuando un equipo no juega bien como conjunto, la acción colectiva se colapsa en sus partes individuales y atomizadas, y todo se viene abajo”.

Ojalá estas consideraciones con relación al deporte alienten un refrescante momento de reflexión, que nos sirva para afinar el comportamiento en torno a los propósitos nacionales y en la cuidadosa ponderación de la compleja situación que se ha puesto de manifiesto en el país. Que esta pausa recreativa y este interregno de la política se conviertan en la oportunidad para que el presidente elegido conforme un gobierno que de espacio a puntos de encuentro; a la comprensión de la real magnitud de los problemas que padece nuestra sociedad, pues las condiciones de inequidad, de marginalidad, de ausencia del Estado en todo el territorio ya no dan lugar a más dilaciones.

abpopinion@hotmail.com

Este artículo obedece a la opinión del columnista. El Nuevo Día no responde por los puntos de vista que allí se expresen.