Cuando la pérdida de la estabilidad emocional es cosa de salud pública

8 Oct 2019 - 3:01am

Cuando la pérdida de la estabilidad emocional es cosa de salud pública

Publicada por
NAYID SALAZAR CETINA
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Es normal en estos días que entre en crisis o se ponga a prueba la estabilidad emocional de los candidatos, pero que aparezca un desadaptado ya es un peligro para la sociedad. Si alguien nos ha dado prueba de nunca haber superado el impacto de los 11 mil votos que le faltaron para ganar la Alcaldía de Ibagué, es el antiguo candidato de Firmes ni porque encontró los votos que le faltaban para ser congresista. Sigue mirando hacia atrás como la mujer de Lot y pensando con las ganas.

Fue pionero pidiéndole a Ibagué que devolviera los recursos nacionales de los escenarios deportivos, cuando lo normal es que los Representantes argumenten porqué deben llegar recursos a sus electores. Luego, con mucho esfuerzo hacía por demostrar que Ibagué no debía cumplir con el mandato legal de actualizar el Avalúo Catastral y por tanto el Predial. Como se diría coloquialmente, “eso es de locos”. Pues sí … todo por no haber sido alcalde, pero guarda la esperanza de serlo en cuerpo ajeno y como los novios rechazados soñando con que la novia no se case y no haga nada más que esperarlo.

Ahora en la luna llena de las elecciones y del final del período de gobierno ha empeorado su situación, debe ser por lo espléndida que está la ciudad de Ibagué, el Gobierno nacional (que no es castro chavista), premia a su alcalde como el mejor a nivel nacional en Vivienda y Agua Potable. Y para no provocarle una crisis aguda, no enumero la larga lista de Premios y reconocimientos nacionales e internacionales que ha recibido el alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo. Pero sí debo mencionar la reciente visita de 40 alcaldes y cuatro gobernadores a esta ciudad, pues Colombia Líder y tres Universidades del país lo han preseleccionado como uno de los cuatro mejores alcaldes de ciudades con mas de quinientos mil habitantes.

El representante Ferro ahora asume como parte de su fuero de “casi alcalde”, que según su voluntad, las Leyes y Decretos reglamentarios sobre Transparencia y Derecho a la información (Ley 1712 de 2014), en Ibagué solo él determina criterios de aplicación; si tuviera cordura interpretaría cuáles son los excesos, pero debe hacerlo ante los organismos de control y para eso se necesita valor civil y no le abunda. Le parece que le produce más sus excesos bucales.

Vemos que lo afecta mucho no terminar de ubicarse políticamente y al intentar hacer méritos en el Centro Democrático, como todos los conversos, equivocadamente nos señala las hazañas del mayor narcotraficante Pablo Escobar como un paradigma en el manejo de la información.

¡¡¡Efectivamente Dr. Ferro, acá es muy diferente!!! El alcalde Jaramillo a los narcotraficantes sí los ha mantenido a mucha distancia y los medios de comunicación no los ha comprado ni tampoco sus productos, les ha recibido sus críticas ácidas y en respuesta ha divulgado legalmente sus ejecutorias.

También muy diferente a épocas del reciente pasado de Ibagué, dónde un medio podía valer cinco mil millones, lo pagaban los ibaguereños y algunos de esos medios no veían ni el robo de un escenario deportivo. Si no lo cree pregúntele a uno de sus actuales candidatos a la Alcaldía.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. El Nuevo Día no responde por los puntos de vista que allí se expresen.