El voto útil

Nos quedan solo doce días para la elección de alcaldes y gobernadores, para lo cual, tenemos una variedad de candidatos de diversas tendencias. Quisiéramos tener aún mejores candidatos, pero debemos escoger entre los que se postularon para servirle a las regiones. No voy a criticar a nadie, ni a promover a alguno por este medio, pero sí a recalcar la importancia de participar en el proceso electoral y que su intención de voto, en principio, sea a conciencia, por el que a su juicio sea el mejor, pero al momento de sufragar, siendo prácticos, votemos por el menos malo, que tenga posibilidades.

En el país, los procesos electorales distan mucho de ser verdaderamente democráticos, están contaminados por una gran cantidad de intereses mezquinos que buscan beneficios personales y no el bienestar común. Las maquinarias electorales, la financiación de las campañas con recursos de todo tipo, la compra de votos, los compromisos clientelistas, las promesas inviables y los votos amarrados, entre otros, son factores que tienen al final un gran peso en los resultados electorales.

Quienes utilizan estos medios perversos para ganar elecciones, no les importan las ideologías políticas, ni los planes de gobierno, ni el monto de la inversión en la campaña, ni los compromisos adquiridos, lo que importa es ganar por cualquier medio; posteriormente se arreglarán las cargas y se obtendrá la rentabilidad económica, individual o grupal, producto del trabajo malsano desarrollado.

Adicional a ello, promueven la multiplicidad de candidatos, porque esto les permite dividir más la votación y lograr que sus estrategias tengan un mayor impacto en el triunfo; lo importante es ganar, no necesariamente con el apoyo de las mayorías, sino con el mayor número de votos entre todos los candidatos, así este monto sea pequeño.

Quienes quieren votar a conciencia, suelen votar por aquel candidato que les gusta, o se abstienen de votar porque no les convence ningún candidato. Abstenerse de votar es conceder ventajas a aquellos malos candidatos para que ganen la elección con sus estrategias antidemocráticas. Votar por un candidato ideal pero sin posibilidades es perder un voto, que pudiera ayudar a candidatos aceptables y con posibilidades a competir con aquellos que no desearíamos por ningún motivo que fueran nuestros gobernantes.

La invitación es a votar y que este voto sea inteligente. La culpa de los malos gobernantes es de sus electores y de los que se abstienen de ejercer su derecho a elegir.

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