La honestidad académica un baluarte a defender

Columnista Invitado

No es un secreto que las prácticas fraudulentas se han extendido de manera alarmante y que no solamente los estudiantes acuden a estas para cumplir con compromisos académicos y alcanzar los índices de rendimiento esperados por maestros y padres, sino que también académicos, profesionales, políticos y un sinnúmero de actores sociales acuden a todo tipo de falsedades para beneficio particular o grupal, lo que repercute en problemas tan sensibles en la sociedad actual como es la corrupción y la degradación moral. Comprender las formas en que se construye y adquiere el conocimiento exige identificar los  mecanismos que facilitan las dinámicas e  interacciones dentro de los organismos sociales, y el papel que juegan en el nivel cognitivo del individuo. El ciudadano ideal debe comprender como esta estructurada la sociedad en términos económicos, políticos y sociales, así como las normativas y leyes que rigen a los estamentos e instituciones, lo cual debe caracterizar su desarrollo y formación desde la niñez, y que continúa de manera ininterrumpida hasta la etapa adulta, pero desafortunadamente el algo que no se cumple y el desconocimiento sobre las dinámicas sociales es común en la gran mayoría de la población . Los cambios socioculturales se han dado de manera acelerada principalmente a partir de la segunda mitad del siglo XX, motivados en parte por los avances tecnológicos y científicos que han transformado las comunicaciones y por ende la manera como se relacionan las personas, lo que ha llevado a una creciente desvinculación de las personas jóvenes de los grupos sociales,  llevando a cambios políticos, económicos, sociales y educativos, que impacta la estabilidad de la familia y aquellos valores  que se creían inamovibles se han desvirtuado adquiriendo otros contextos y dimensiones.  

Hoy en día se observa con preocupación como las prácticas deshonestas por parte de estudiantes invaden las instituciones educativas, y valiéndose de todo tipo de estrategias logran en muchos casos traspasar los filtros impuestos y graduar profesionales sin competencias académicas, conllevando a inestabilidad e incertidumbre en los escenarios en los que se desempeña; pero no es menos preocupante como individuos profesionales y competentes venden al mejor postor conocimientos y  contenidos, asesorando el desarrollo de simples tareas académicas hasta tesis, monografías y proyectos de pregrado y posgrado. Quién es más deshonesto El que vende o el que compra el conocimiento?, indudablemente los dos comenten faltas de gravedad extrema y no se puede excluir su responsabilidad en las consecuencias que se generan y que impactan directamente la sociedad. Se debe pensar en las estrategias y procesos que garanticen la formación de individuos con nuevos tipos de conocimiento, competencias y valores necesarios para que puedan ser competitivos, pero además adultos responsables, honestos y buenos ciudadanos.

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