¿Nos oyes, viejo?

Es posible que ayer se le hayan destapado los oídos a Duque, que haya entendido de qué le hablamos. Ha pasado un año y ya tiene el nivel de aprobación más bajo de cuantos presidentes hemos tenido, aun desde Samper. En solo 15 meses dilapidó la credibilidad de su partido y debilitó a todas las fuerzas políticas que lo llevaron al poder.

A punta de mentiras como la del no fracking, las fotos falsas del informe presentado en la ONU o la del “forcejeo” que asesinó a Dimar Torres; a punta de torpezas como la diplomacia perezosa de Carlos Holmes y la boquisuelta embajada de Pachito, la seguridad atrevidamente ingenua y asesina de niños, la grosera terquedad representada en el re-nombramiento del censurador Bieri, los falaces y desconectados trinos de Martha Lucía, Duque no solo quebró al gabinete por su falta de liderazgo -que incluso quienes lo eligieron valoraban positivamente, pues su gobierno era el regreso en cuerpo ajeno de las férreas y retaliatorias convicciones de su mentor-, sino que desprestigió todo aquello que representaba. Quienes marchamos ya no creemos en Duque ni confiamos en su capacidad de gobernar. Eso quedó demostrado ayer con la movilización masiva del descontento ciudadano, que evidenció la comprensión de que solo la acción colectiva pacífica modifica las realidades estructurales de un país que parece temerle al cambio positivo que representó la firma del Acuerdo de La Habana.

Cuando uno soporta su vocación de servicio público en la propagación del miedo, la justificación de la violencia, el uso de la fuerza y la mentira para lograr objetivos, es imposible generar cohesión social, es imposible construir empatía. Empatía que es el punto de partida que permitirá llegar a la meta de la justicia para todos.

Uno no puede, por tonto o privilegiado que sea, pensar que es posible sacar a la ciudadanía a votar enfurecida, pero exigirle luego que permanezca silenciosa y actúe sin reaccionar al tener que aguantarse tanta improvisación junta. Mientras Uribe, Duque y su gobierno se mantienen en dar marcha atrás, la gente seguirá como ayer, marchando hacia adelante. No lo duden.

santiagogomezmejia@gmail.com

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