Día sin carro y sin moto, una jornada pedagógica

Hoy los ibaguereños disfrutaremos del primer día sin carro y sin moto del 2020 y para efectos legales la administración municipal ha emitido el decreto 117 del 5 de febrero de 2020, en el cual quedan descritas las reglas del juego, horarios multas, excepciones, y donde cabe resaltar se contempla la ciclovía desde las 6 a.m. hasta las 8 p.m., como un corredor para promover, pero sobre todo para ofrecer seguridad a las personas que decidan moverse caminando o en bicicleta.
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Hasta donde sabemos el día sin carro y sin moto es una medida restrictiva que busca disminuir la circulación de cerca de 182 mil automotores con los que cuenta Ibagué, de los cuales 122 mil son motocicletas y 60 mil carros, esto con el propósito de darle un respiro a la ciudad y disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por los vehículos particulares.

También se entiende que es una jornada social, cultural y deportiva, en la que se programan una serie de eventos con los que se busca hacer frente a lo impopular de la medida entre los comerciantes y lograr que la gente salga de sus casas y disfrute de una ciudad más silenciosa, espaciosa, sostenible y amigable.

Pero más allá de ser una medida realmente ambientalista, consecuencia principalmente de nuestro obsoleto Sistema de Transporte Público, o de ser una jornada deportiva o recreativa, el día sin carro y sin moto es una medida pedagógica y reflexiva, que busca hacer frente a los principales problemas de la movilidad de la ciudad “promoviendo” el uso de medios de transporte sostenibles, como lo son caminar, montar en bicicleta y en transporte público.

Ahora bien, uno de los principales problemas de movilidad de nuestra ciudad es el parqueo indebido en vía, seguido por la tasa de crecimiento exponencial del parque automotor. Recuerdo que hace un par de años solía decir “uno de cada 4 integrantes de la familia ibaguereña es un vehículo” hoy debo decir con preocupación que es uno de cada 3, y digo con preocupación porque la ocupación de las vías por estos dos factores da la percepción de que el problema es de espacio, y que la solución más evidente es: construir nuevas vías, pero como decía Mumford “aumentar el número de vías para reducir la congestión vial es como aflojar el cinturón para resolver la obesidad”.

Lo cierto es que entender los problemas de movilidad de la ciudad lleva a los gobiernos a buscar alternativas como esta del día sin carro y sin moto, una jornada pedagógica para promover que la población que se mueve en vehículo privado, por este día lo haga de una manera más sostenible, deje su medio de transporte en casa y asuma el reto de caminar, montarse en una bici o porque no, en una buseta; con la esperanza de que su viaje sea tan confortable, que quizá decida desde ese día en adelante, seguir asumiendo el reto y desplazarse de una manera más sostenible y responsable.

Pero entonces es aquí cuando la medida pasa de lo pedagógico a lo reflexivo: ¿realmente Ibagué ofrece las medidas necesarias para que un viaje en bicicleta sea seguro y confortable? ¿nuestro sistema de transporte público es realmente incluyente, ambientalmente sostenible y eficiente como para que alguien lo prefiere por encima de su vehículo particular?, ¿existen en nuestra ciudad políticas que favorezcan que los ibaguereños nos movamos de maneras más seguras y responsables?

Seguramente la respuesta a estas reflexiones y las que ustedes se formulen mientras se desplazan hasta sus lugares de destino el día de mañana podrán ser respondidas más fácilmente una vez tengamos por parte de las autoridades los resultados de la jornada. Por ahora me despido augurando un feliz y exitoso día sin carro y sin moto, caminen, rueden, pónganse los tenis, saquen la bici, o descarguen la aplicación moovit (esto para quienes desean intentar el transporte público), y no olviden que mañana hay ciclovía desde las 6 a.m. y bici paseo a las 6:30 p.m. saliendo de la Plaza de Bolívar, allá nos vemos.

¡Buena vía y buen pedal!

KELLY CAMACHO CHARRY

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