Cuando el presidente Guillermo León Valencia “volvió trizas” la paz en el sur del Tolima

“El tolimense es el primero en tomar las armas y el último en soltarlas” Víctor Bedoya.
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Desde 1952 tras el fracaso del pacto del Davis, los reductos de las guerrillas liberales denominadas los comunes se dividieron en las zonas del Pato, Guayabero, Ariari, Villarrica, Río Chiquito y Marquetalia, las células restantes se concentraron a orillas del río Duda (Meta); consolidando lo que el presidente Guillermo León Valencia (1962 - 1966) llamaría repúblicas independientes, denunciadas por el senador conservador Álvaro Gómez Hurtado; empero para las autodefensas campesinas estas “zonas de guerrilla eran imaginadas o representadas como zonas de dominio de la libertad”, (Gonzalo Sánchez, *CNMH.)

Aunque, a finales de los 50, Manuel Marulanda Vélez y Jacobo Arenas alcanzaron a trabajar en obras para sus comunidades con el gobierno de Alberto Lleras Camargo, estos harían parte de los reductos de la Violencia y la amnistía otorgada por Rojas Pinilla y Lleras, que se refugiaron en Marquetalia para hacer resistencia agraria junto con sus familias.

A pesar de que en cartas dirigidas al presidente, Marulanda considera al sistema bipartidista del ‘frente nacional’ antidemocrático y antinacional, al tiempo junto a 16 firmantes, pedían “la apertura de carreteras y caminos vecinales”, la respuesta del gobierno Conservador fue convertir a Marquetalia en objetivo militar.

En 1964 fueron enviadas cartas abiertas a instituciones y personalidades para pedir que intervinieran en contra de la operación anunciada de boca del general Reveiz Pizarro; tampoco fueron suficientes la mediación de Orlando Fals Borda, Gustavo Pérez, Eduardo Umaña Luna, Garavito Muñoz y el sacerdote Camilo Torres ante el Ministerio de Guerra para conformar una misión de paz para ir a la zona y hablar con los campesinos, así como cartas que reposan en el Archivo General de la Nación con pronunciamientos dirigidos al Gobierno por grupos de mujeres, sindicatos y otras organizaciones sociales de todo el país que le pedían a Valencia y sus ministros reconsiderar sus planes militares contra Marquetalia.

No obstante, la operación se realizó junto a la operación “Llanos del Yarí” como continuación de la primera, bajo el mando de los comandantes de la Sexta Brigada. La primera por el entonces coronel Hernando Currea Cubides y la segunda por quien le recibió Coronel Alfonso Velásquez Mazuera.

Esta ofensiva militar será considerada como el mito fundacional de las Farc, la cual se entendió como “una agresión del Estado contra la población campesina, hecho que precipitó el tránsito hacia su definición como organización guerrillera” (CNM.) proclamada el 20 de julio de 1964.

El Tolima volvería a convertirse en el epicentro del conflicto armado colombiano, extendiéndose por todo el territorio nacional durante más de 50 años, arrojando más de 260.000 muertos, miles de desaparecidos, siete millones de desplazados, violaciones, secuestros y una infinidad de hechos trágicos que se suceden hasta nuestros días, cuando se firma un nuevo acuerdo conocido como de la Habana el 26 de septiembre de 2016; sin embargo, este gobierno y su partido al que también pertenece la nieta del expresidente Valencia, senadora Paloma Valencia Laserna, se han empecinado en perpetuar este absurdo conflicto interno entre colombianos, lo que representa “un salto al pasado”

* Fuente: CNMH: Centro Nacional de Memoria Histórica.

CARLOS EDUARDO LAGOS

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