Sociedad Despreciable

Lo que pasó esta semana en Medellín demuestra nuevamente que somos una sociedad despreciable a la que no le importan los niños. Todavía no puedo creer que un hecho tan aberrante y aterrador como el del abuso sexual a 16 menores de edad, en el Centro Infantil Pequeños Exploradores B, no haya causado conmoción nacional. Lo más doloroso es que el número de víctimas puede seguir subiendo, teniendo en cuenta que el violador trabajó en la entidad durante 3 largos años.
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El caso es espeluznante. He escuchado en los medios a las mamás de los niños y estoy aterrada de lo que denuncian. Una de ellas manifiesta que cuando fue a contarle a la directora y a las maestras la situación por la que estaba pasando su hija, ignoraron el caso. ¿Por qué no creyeron en el testimonio de la niña? ¿Por qué no activaron la ruta de inmediato?

Todo huele muy mal. Son muchas las explicaciones que debe entregar la Cooperativa Coomulsap que maneja este centro infantil. ¿Cómo así que el encargado de la siesta de los niños y de llevarlos al baño era una persona contratada para las labores de cocina? ¿Dónde estaban los agentes educativos mientras esto sucedía? ¿Cómo se explica que las maestras no hayan notado ninguna señal de alerta?  Me cuesta creer que durante los 3 años que llevaba trabajando el violador en el jardín nadie haya notado al menos un indicio de lo que estaba sucediendo.

Indigna además la actuación de los encargados del programa Buen Comienzo de la Alcaldía de Medellín que conocieron la primera denuncia el 20 de junio omitiendo adelantar las acciones que les corresponden:  la activación de la ruta fucsia, la materialización de la denuncia y la debida notificación al Icbf. Solo hasta el 30 de junio se toman acciones por parte de la Fiscalía, gracias a la denuncia de uno de los afectados, habiéndose perdido un tiempo valiosísimo para lograr restablecer los derechos de esa primera víctima y prevenir la comisión de otros delitos por parte del victimario.

Insólito también que el alcalde Quintero haya citado a una rueda de prensa con el fin de evadir su responsabilidad y quedar bien con la opinión, sin antes articularse con el Icbf y la fiscalía, advirtiendo de la investigación al violador. Desilusiona ver cómo se está manejando este programa, que durante años fue reconocido como uno de los mejores.

No podemos seguir permitiendo que violen a nuestros niños. Para esto es mandatorio aplicar un test a todo el que vaya a trabajar con niños o cerca de ellos que detecte a los pedófilos; son varias las experiencias internacionales. También es fundamental que todos estén entrenados en abuso sexual. Son muchas las acciones que se pueden adelantar; pero solo serán exitosas en la medida que se conviertan en una política pública y que los niños dejen de ser invisibles para la sociedad.

Cristina Plazas

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