No, al maltrato infantil

El tiempo del doctor correa, buscando con su dosis de cuero un incesante estado de autoridad hacia los menores, está mandado a recoger, hoy por hoy, las herramientas educativas están basadas en el diálogo, comunicación continua y directa entre padres e hijos, o en su defecto con adultos responsables de su cuidado; por ello, es inaceptable que aún existan aquellos que mediante tácticas de maltrato y tortura, afectan la integridad física y psicológica de un niño, evento evidenciado recientemente cuando una madre intolerante opta por quemar la mano de su primogénito, aduciendo que le tomó una moneda de doscientos pesos, cuánto valor puede tener para esta persona la vida de su heredero?, indiscutiblemente, estos actos de violencia contra los menores deben ser rechazados.

Las cifras de maltrato infantil podrían arrojar resultados alarmantes, el conocido en la última semana es tan solo un granito de arena de los muchos que se estarían presentando, algunos relacionados con abuso sexual, maltrato físico y verbal, destacando el ambiente familiar como el escenario donde se protagonizan este tipo de hechos, es allí donde se estarían gestando insultos, desprecios, burlas, golpes con la conocida chancleta, entre otros; igualmente, es preocupante los casos que se presentan por abandono, negligencia o descuido, donde los padres y/o cuidadores no logran satisfacer las necesidades básicas del menor.

Algunos de los factores asociados al origen del problema, son la edad de los padres (adolescentes), embarazos no deseados, estrés familiar ocasionado por dificultades económicas, agresión entre diferentes miembros de la familia. Igualmente, el consumo de alcohol y otras sustancias psicoactivas, aunado a las historias de vida de padres marcadas por maltrato en la infancia que conlleva a la baja autoestima, convirtiéndolos en hostiles, ansiosos, con tendencia a la depresión y como resultado problemas de comportamiento, temperamento difícil.

Claro que esto no lo explica todo, no obstante, es necesario interrumpir el ciclo de violencia y para ello, hay que continuar insistiendo en el uso de la denuncia, para que este tipo de hechos atroces contra los niños, niñas y adolescentes no queden impunes y se puede actuar oportunamente. Es importante que la comunidad informe cualquier acto de violencia contra la población infantil, no permitan que la indiferencia y la intolerancia aumenten el número de casos de menores maltratados, a quienes se les debe buscar un entorno de cambio para que continúen su sano desarrollo y puedan crecer como hombres y mujeres de bien, no hay que olvidar que los niños de hoy, serán los hombres del mañana y las bases que obtengan, se verá reflejado en su actuar durante la adultez. Finalmente invito a los ibaguereños y tolimenses a participar en la campaña de la Policía nacional, “Juntos por los Niños”, iniciativa que pretende fortalecer el espíritu de solidaridad desde todos colegios de esta región y del país. DIOS Y PATRIA.

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