El homicidio, afecta la seguridad ciudadana

El derecho a la vida es inviolable. No habrá pena de muerte (Artículo 11 - Título II de los derechos, las garantías y los deberes –Capítulo I - De los derechos fundamentales), tipificado en la Constitución Nacional de Colombia, por ende es de total conocimiento y responsabilidad de todos los colombianos, siendo de alta preocupación a nivel nacional los índices que evidencian actos criminales contra la integridad física de las personas, indicadores de alto impacto que muestran comportamientos negativos de los habitantes de una región.

Obviamente es preocupante los casos de homicidio, la mayoría de éstos por intolerancia posterior a una riña, con el detonante de estar bajo el efecto de bebidas embriagantes o sustancias alucinógenas, donde en algunos casos, el victimario se entrega a las autoridades para responder ante la justicia; pero, aún más alarmante los materializados por encargo o sicariato, donde se refleja claramente que podrían estar relacionados con la planificación del hecho por parte de un autor intelectual que no desea exponerse a ejecutar el hecho, optando por contratar delincuentes comunes que cieguen la vida de una persona.

Ahora bien, tratar de conocer el trasfondo de este escenario de afectación a la seguridad, bien podría señalar una transformación de la criminalidad, los cuales pretenden cambiar su método de amedrentamiento para lograr sus propósitos, dejando al descubierto muy posiblemente confrontaciones entre grupos delincuenciales con ambiciones de monopolizar zonas consideradas por éstos como puntos estratégicos para sus actividades ilícitas, particularmente asociados al tráfico de estupefacientes en menores cantidades, situación que no solo se podría estar presentando en esta región, sino que por el contrario en el territorio nacional.

Si bien es cierto, algunas de las herramientas para minimizar el riesgo de afectación a la seguridad son medidas restrictivas que muy seguramente no son del gusto de la comunidad, se hacen necesarias para fortalecer los mecanismos para confrontar los diversos fenómenos criminales, entre estos el homicidio, tendiente a evitar hechos tan lamentables como los evidenciados recientemente en el centro de Ibagué, donde delincuentes en motocicleta usando arma de fuego arremeten contra un ciudadano.

Frente a este tipo de hechos, se requiere dejar la indiferencia ante el delito y contribuir a denunciar y/o informar datos que permitan dar con la oportuna captura de los responsables, por lo cual se invita a la comunidad a reaccionar ante cualquier hecho que pueda afectar la integridad física de una persona, destacando que una alerta oportuna puede salvar la vida de un individuo.

Por otra parte, invito a los ibaguereños y tolimenses no tomar justicia por sus propios medios, como se ha evidenciado en algunos casos donde agreden a un sujeto señalado de cometer un ilícito, es ahí donde se requiere de la denuncia oportuna, no se puede llegar a extremos de cegar la vida de un individuo, toda vez que existen procedimientos jurídicos para determinar su culpabilidad o inocencia.

Así mismo, extiendo esta invitación para que participen junto con la Policía Metropolitana de Ibagué, en el plan desarme, el cual se viene desarrollando en diferentes zonas de la ciudad.

DIOS Y PATRIA

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