La descarada publicidad de Jaramillo

Ricardo Ferro

Una cosa es un mensaje institucional de una entidad oficial para prevenir el dengue o anunciar una convocatoria pública, y otra muy distinta una publicidad del mandatario financiada con los recursos del Estado.

Ya perdí la cuenta de cuántos domingos ha pautado Jaramillo en la primera página de este periódico con publicidad propia, financiada eso sí, con los recursos de los ibaguereños.

Pero no contento con avisos de cuatro columnas a full color, también contrata la tercera página del periódico completa, con mensajes similares que, de institucional, poco o nada.

En estos anuncios hemos visto de todo. Desde inauguraciones de bocatomas inconclusas con pinta de ‘elefante blanco’, pasando por parques en predios de privados, hasta condecoraciones con cubrimientos sobredimensionados. Yo me pregunto: ¿dónde están los entes de control? ¿Es que no es evidente acaso el irresponsable manejo de los recursos públicos con estas acciones? ¿O es que acaso fue que cambiaron las normas en Colombia y no nos dimos cuenta?

Ni siquiera Pablo Escobar, el mafioso más conocido que ha tenido nuestro país en toda su historia, ha hecho algo similar. El narcotraficante compraba los periódicos para evitar que la gente leyera las noticias sobre él, un acto censurable desde todo punto de vista, pero esta administración sobrepasó cualquier límite al dedicarse a hacer las veces de jugador, árbitro y comentarista.

Es vergonzoso para la ciudad encontrarse además que tan solo unos centímetros abajo de la publicidad de la Alcaldía, está la publicidad política del candidato del mismo partido del alcalde, y quien hasta hace unos meses era su subalterno; ese mismo que aparece en las presentaciones de PowerPoint que hace Jaramillo en los barrios, como la que proyectó en el Barrio Milagro de Dios en un evento con el Gobierno Nacional.

Si bien la situación del candidato es distinta, porque estamos en campaña y cualquiera podría pautar de la misma manera, es una desafortunada coincidencia que paute junto a su mentor con una estrategia tan similar, donde prácticamente la única diferencia es la marca de agua lateral que cambia de ‘institucional’ a ‘publicidad política pagada’.

Le exijo al alcalde Jaramillo que, en aras de la transparencia, nos diga a los ibaguereños cuánta plata se ha gastado a la fecha en publicidad y que de paso pare este desangre presupuestal. Que en lugar de estar subiendo los impuestos y llorando porque supuestamente no tiene plata, aplique los principios de austeridad en el gasto. Así mismo invito a los candidatos a la Alcaldía a firmar un pacto para que se comprometan a no despilfarrar los recursos públicos en mensajes que en el mejor de los casos terminarán en sus ‘egotecas’.

Saque de banda: la esposa del Cesar no solo debe ser, sino parecer. Tanto discurso veintejuliero sobre transparencia no convence, cuando los actos demuestran lo contrario.

 

Nota del editor

Esta columna se publica en aras de la transparencia y la libertad de opinión del columnista; sin embargo, esta Casa Editorial no comparte los términos, las referencias y expresiones utilizados en la misma.

Comentarios