Misterios reales, detective real

El silencio implacable que suele gobernar las mañanas veraniegas del Castillo de Windsor se ve interrumpido por el rugido gutural de las sirenas policiales que las patrullas de Scotland Yard emiten en su frenético desfile por los jardines de aquella propiedad real.
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Maksim Brodsky, un virtuoso pianista ruso que la noche anterior hizo las delicias de los invitados en un banquete ofrecido por Su Majestad la Reina, es descubierto muerto en las dependencias para visitantes por las doncellas del palacio. Buscando evitar un escándalo que afecte a la realeza, dadas las sórdidas circunstancias en las que fue encontrado el cadáver, todos los cuerpos de seguridad buscan darle carpetazo a la investigación catalogándola de suicidio, pero entre el bullicio, una sombra enjuta de vistoso sombrero está convencida de que se trató de un asesinato y no descansará hasta demostrarlo. Así empieza “El Nudo Windsor” de S.J. Bennett, la primera entrega de la saga “Su Majestad, la Reina Investigadora” que consolida el nuevo fenómeno editorial que transforma a figuras famosas en detectives amateurs. Tras lo visto hace unos años con Joe Biden y Barack Obama en los best-sellers “Hope Never Dies” y “Hope Rides Again” de Andrew Shaffer, ahora le llega el turno a la Reina Isabel II quien, resulta, lleva décadas esclareciendo crímenes desde la comodidad de su despacho en Buckingham. El secreto mejor guardado de la familia real británica que solo una exigua estirpe de leales colaboradores conoce. La obra no solo es un relato eficiente y sin muchas pretensiones sobre una misteriosa muerte con visos de complot internacional que se deja leer con soltura, sino que también se trata de un panegírico lleno de admiración hacia Isabel II y la institución que representa. Un homenaje en toda regla que nos permite entender algo más sobre el funcionamiento interno de una de las principales monarquías del planeta que, aunque ampliamente documentada, puede resultar bastante ajena en tierras colombianas. En ella, como era de esperarse y muy por desgracia, no veremos a Isabel II recorriendo la Commonwealth persiguiendo pistas e interrogando sospechosos, como en su momento sí pasó con Joe Biden y sus desopilantes aventuras a través de las alcantarillas de Chicago o los clubes de moteros de Delaware, sino que encontraremos a una heroína más cerebral y analítica que ata cabos en la soledad del poder y, como buena maestra titiritera, mueve sus piezas en el mundo real hasta dar con la verdad. Un método que recuerda al Sherlock Holmes más veterano, al que los años no despojaron de su agudeza deductiva. El éxito comercial de esta apuesta literaria ha sido innegable. “El Nudo Windsor” rápidamente atrajo a los lectores con su rocambolesca propuesta y allanó el camino para “Un Caso de Tres Perros”, secuela que se lanzó hace unas semanas en español justo antes de “Murder Most Royal”, la tercera parte de la serie que está lista para asaltar las librerías inglesas en noviembre próximo usufructuando la excitación por el Jubileo de Oro de Su Majestad. Para misterios reales, una detective Real. Y de ella, hay para rato.

 

FUAD GONZALO CHACÓN
Correo
fuad.chacon@outlook.com

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