Legislar: más que un saludo a la bandera

El Órgano Legislativo afrontará grandes desafíos durante 2015, en los que su buen desempeño será puesto a prueba y en el que su calidad de máximo foro de participación ciudadana, deberá ser la luz que guie los proyectos más importantes. Para mencionar algunos de los más relevantes, me referiré al de reingeniería institucional a partir del proyecto de Equilibrio de Poderes y al Plan Nacional de Desarrollo, que deberá tener un enfoque de superación de las causas del conflicto armado, para contribuir al tantas veces nombrado “escenario de paz”.

Con el proyecto de Equilibrio de Poderes, tendremos la oportunidad como congresistas de atender el llamado de las regiones que aún no tienen una representación directa en el Congreso. Departamentos como Quindío, Guaviare, Guainía, Vichada y San Andrés contarían con voz y participación. Al mismo tiempo, este proceso de reingeniería pública deberá atender de manera concreta los problemas de los colombianos en relación con las debilidades en la administración de justicia, y la necesidad de un nuevo organismo que administre con celeridad y rectitud los recursos de la Rama Judicial y ejerza actos disciplinarios sancionatorios, contra los funcionarios judiciales.

Por su parte, en un escenario de posconflicto, la carga más importante la impone el próximo Plan Nacional de Desarrollo. Este documento, que tendrá vigencia hasta 2018, ha sido titulado por el Jefe de Estado como “Todos por un nuevo país”, y se ha enfocado principalmente en las áreas de la paz, la equidad y la educación. Estas bases, permitirán disminuir la brecha social y económica que limita un desarrollo equilibrado y encontrar una mirada para las regiones, convirtiéndolas en protagonistas de una nueva realidad social. Sabemos que los Planes de Desarrollo aprobados por el Congreso, suelen ser un saludo a la bandera, por lo que nos enfrentamos al reto de imponer un sentido crítico a la hora de estudiar y aprobar este proyecto de ley, y de convertirlo en una carta de navegación que sea realista, medible y alcanzable.

El compromiso del Congreso no es de poca monta, por eso es necesario asumir este reto de cara al país, sabiendo que se tomarán decisiones que serán trascendentales en materia de diseño estatal y de planeación institucional. La historia, nos pide altura y conciencia perpetua; ojalá, no entreguemos menos de lo que se nos pide.

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