Sin norte y sin plan de desarrollo

La Ley 1448 de 2010, Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, solo se ocupa de las tierras despojadas a partir del 1º de enero de 1991. Lo que en plata blanca significa que las robadas, aún violentamente, desde los años treinta quedaron legalizadas y los victimarios y las víctimas quedaron fuera del paseo. La Ley 160 de 1994 destinó los baldíos para campesinos sin tierra, ley que se manda al carajo con el Proyecto de Ley 133 de 2014 o contrarreforma que llaman, por crear Zonas de interés de Desarrollo Rural y Económico que no es algo diferente a favorecer a grandes inversionistas en detrimento de los campesinos pobres y para entregarles la altillanura, al tope de apropiación ilegal, a los grupos: Mónica Semillas, Cargil, Riopaila, Luis Carlos Sarmiento Angulo-Corficolombia, Helm Trust S.A, La Fasenda Carlos Angel Kafruni, Aceites Manuelita, Poligraw, incluyendo 130.000 Hs acumuladas en Meta, Casanare y Vichada. Esta cantado. Hay que seguir maltratando al campesino pobre en beneficio de quienes los han robado y victimizado. Rara, rarísima forma de hablar de paz mientras se impulsa la corrupción y la impunidad. Pero como hay que dejar robar y regalar suelo y subsuelo a los de siempre, el Gobierno nacional le quita autonomía a los municipios sobre sus suelos. Eso es caminar en contravía de la paz y contra el campesino. Pero como el mandado se tiene que hacer completo, Gaviria, el primer beneficiado con el asesinato de Galán, sale con su propuesta posiblemente muy consultada, de personar hasta el perro y el gato, así hayan cometido crímenes de lesa humanidad, financiado la violencia y vendido la justicia, con un simple acto de contrición, así sea tan pendejo como el del Fiscal con el exdiputado de la Asamblea del Valle Sigifredo López. Ese fue el trompo de poner de pelo e´cuca, para descrestar con su sorpresa sobre la Farc-política. En la Habana se acordó no negociar impunidades y ahora proponen mandar al carajo la justicia transicional, para bendecir a los criminales responsables de la situación que padece el país. Con la propuesta de legalización de las tierras robadas violentamente y la quitada de los baldíos a los campesinos sin tierra, no se puede dar un mensaje de conciliación y paz. No hay que botarle mente al cuento para entender el mensaje. Nada se está haciendo para lograr los cambios necesarios, para acabar con la injusticia, la exclusión, la corrupción el narcotráfico y la pobreza. Tanto alboroto no puede terminar en una simple entrega de escopetas y una tendida del tapete de la impunidad, de pronto esto explica el Plan de Desarrollo del gobierno, cuyo principal objetivo es destruir el medio ambiente. Que nos bendiga Satuple.

**** Aclaración. -En la columna del 10 de febrero mencioné malos manejos a dineros aportados para el pasado Festival Folclórico Colombiano, cuando en realidad fueron para el Festival Iberoamericano de Teatro. La refundición (no el recurso utilizado por ciertos funcionarios) se debió al tejemaneje de las cuentas entre la dirección de cultura y las oficinas del festival. El trecho es corto pero lleno de chanchullos.

****Ahora que los taitas pueden adoptar sus hijos y que cuando llueve cae agua, valdría la pena averiguar por qué nada se hace contra la corrupción en el Tolima y por qué sobran los vividores del posconflicto.

**** De Nelson Romero (Música lenta. Bogotá: Fundación arte es Colombia,2014).

Biografía anónima (p.59).

Tuve un sueño. En ese sueño subía la escalera de un solo peldaño. Había que imaginar los otros peldaños. En el peldaño del centro me esperaba una boca, dentro de esa boca la oscuridad. Entré a la oscuridad y nunca más volví a salir.

Nunca más volví a salir.

Soy un hombre archivado.

Todavía me huelen las manos a curtiembre.

Dos hijos pequeños para una muerte exagerada.

Una mujer vuelta alambre, derretida.

Me dieron esta cara de gas, según legislan los ángeles .

Mi herencia, arder.

El olvido fue mi título de posteridad.

Sin más datos conocidos.

Formas de Agradecimiento:

Unos miraron el incendio y se fueron.

Otros arrojaron agua a las llamas.

Algunos, con briznas, lo agrandaron.

Hubo quienes patearon la ceniza.

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