La putería

Con estas dos palabras en un pasa-calle se anunciaba que estaba en venta el libro de cuentos de Roberto Ruiz sobre la prostitución y se iniciaba una batalla contra quienes calificaban obsceno el título del libro y una ofensa a la sociedad la colocación del pasa-calle en pleno centro de la ciudad.

Entre las que protestaba estaba una dama que conocía muy bien el tema del libro así no lo hubiese leído. Vainas del oficio y de la doble moral. También pataleo un asesor espiritual que en confianza divulgaba las bondades del burdel de la japonesa. Mientras unas personas rompían chiros en defensa de las buenas costumbres, Roberto y sus amigos tomaban trago con unas amigas que ejercían la prostitución y con los tragos soltaban lengua sobre damas por ellas conocidas en las andadas.

Por lo menos se destapó la doble moral de ciertos personajes, se agotó la edición, fue pirateado e interesó por la literatura a varias putas que ejercían sin permiso en la ciudad. Lo que el libro no dio fue información sobre el origen de la palabra puta que muchos, entre doctos y charlatanes, le echan la culpa al Latin.

Putare: podar, pensar, reflexionar. Puteos: pozos (metían a los esclavos en pozos secos y se pagaba el ingreso para utilizarlos sexualmente). Para los catalanes dizque significa inteligencia, algo que agrada a los hombres pero molesta a las mujeres.

Persona que ejerce la prostitución, que obra con malicia y doblez, muy difícil, o molesta. Sobran definiciones o intentos, como muchas son las mujeres que ejercen la prostitución, la gran mayoría por necesidad. Hace algunos años se entrevistaron más de 200 mujeres que ejercían la prostitución en Bucaramanga: solo una de ellas disfrutaba su oficio. Todas lo hacían por necesidad; buena parte de ellas eran víctimas de la violencia. Cómo hacen ciertas personas para hablar despectivamente de unas mujeres que son víctimas de la sociedad que las excluye? Sorprende ver la dedicación de estas mujeres a sus hijos, sus padres, su familia y sus amigas, tal como se observó en los barrios La Candelaria, La perseverancia y Santa Fe. Sacrifican todo por ver saludables y alegres a sus hijos. Dan lecciones de ternura y dedicación.

El país tiene una deuda con esas mujeres que despectivamente llaman putas. Las prefiero a esas que simplemente entregan el cuerpo por un rato de gozo, se muestran en los templos y asisten a cocteles de caridad con fines conocidos.

Por ahí suenan frases de la época de los abuelos. La mujer debe ser santa en la calle y puta en la cama. Ni putas, ni santas. Y dizque se ha formado un grupo de investigación para saber si los hijos putativos lo son de las putas o de los putos. Lo que no tiene explicación es por qué a una mujer libre que actúa como le viene en gana, le dicen que tiene algo de puta. Cae bien la valla de la campaña contra la violencia contra la mujer, en el Ecuador: “Si puta es ser libre y dueña de mi cuerpo soy puta…y qué?“.

Recibamos el proyecto de legalizar el ejercicio de la prostitución con la alegría de un esfuerzo por hacer justicia con las mujeres del poema que transcribo y cuyo autor desconozco.

Poema a una puta

Aprendí en tu cuerpo

cumplí con excesos

pagándote en cuotas

tus ansiados besos.

Y vuelvo otra vez

a esa misma cama

con la misma puta

con la misma dama

con la diosa impura

de la vanidad

la que entrega a ratos

la felicidad

la que con sus besos

sabe enloquecer

la que no te ama

pero ama coger

tanto es lo que vale

la puta que quiero

que para comprarla

no alcanza el dinero

la alquilo de a ratos

alguna ocasión

le compro su cuerpo

no su corazón.

No importa el dinero

cuando es bien gastado

lástima que sea tan caro

tenerte a mi lado.

*+*La Coral Ciudad Musical, Patrimonio Cultural del Tolima, Le canta a la vida, el jueves 9 de abril a las 8 p.m. Un recorrido musical por diferentes etapas de la violencia, sus manifestaciones, personajes, las coces de las víctimas y los llamados a la paz. Un aporte de la cultura al proceso de conciliación. El bono de apoyo se adquiere en la carrera 4 No.11-37. El evento tendrá como moderador al Dr. Antonio Melo Salazar.

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