Intolerable silencio

20 Ago 2019 - 3:01am

Intolerable silencio

Publicada por
HÉCTOR GALEANO ARBELÁEZ
Autor:

La oscuridad y tormenta no permiten un poco de luz para observar el futuro. El amor por el dinero y el poder, así como el desprecio por la vida y la naturaleza señalan la ruta que sigue la humanidad encartada con violencia, corrupción, racismo, fanatismo religioso, control del narcotráfico trasnacionales y mafias de todos los pelambres especializadas en robar dineros del Estado, salvadores de países que los destruyen. Dominan el mundo en lo comercial, lo espiritual y lo militar. Los gobiernos y los medios de comunicación son sus mandaderos. No se preocupan por vencer al contradictor con argumentos, con la razón, solo quieren eliminarlo.

Son varios los autores que llamaron la atención sobre los peligros de la globalización para la humanidad: egoísmo, falta de solidaridad, control total por parte del consumismo, pérdida de la identidad cultural y el sentido de pertenencia, más inequidad, más pobreza, más violaciones de las leyes y corrupción a todos los niveles.

Con el tema de la globalización el hombre perdió su libertad. Ya por medio de las máquinas se sabe en tiempo real donde está, que está haciendo, que come, como se viste, que bienes tiene, quienes son sus amigos y sus enemigos, qué leyó o que ignoró. A qué horas reza y a qué horas maldice. Se acabó la intimidad porque el nuevo chip hace que las personas estén ávidas de mostrar, exhibir todo lo que hacen y tienen y competir para que los demás vean que tiene más y mejores cosas y en consecuencia son más “felices”. Los amigos son virtuales.

Todo lo dicho es caldo de cultivo para la manipulación política, entre otras cosas y aquí ya sabemos dónde estamos, para donde nos llevan y quiénes son los responsables de la situación. Le toca a la juventud tomar conciencia de la obligación que tiene de salvar esta patria que celebra 200 años de independencia sin saber de qué.

En la escuela el niño debe tener oportunidad de opinar sobre lo que lo rodea y libertad de actuar para mejorarlo en beneficio de su comunidad. Del bachillerato debe aprender a manejar el diálogo, conocer nuestra historia intencionalmente arrumada, formarse para servir a sus semejantes.

El cambio es obligatorio. La escuela rural es clave. Volver a la granja escolar para dar la mano al pan coger. Con sus viveros deben dar material para que toda la comunidad se vincule a la protección del ambiente y, de la mano, al rescate, salvaguarda y divulgación del patrimonio cultural, algo despreciado por quienes consideran obligatorio el exterminio de los indígenas y los líderes sociales, los mismos que aplauden la corrupción en el ejército.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. El Nuevo Día no responde por los puntos de vista que allí se expresen.