Las dos caras de la democracia

16 Nov 2017 - 3:01am

Las dos caras de la democracia

Publicada por
HÉCTOR GALEANO DAVID
Autor:

El concepto de democracia o “poder del pueblo”, fue creado por los atenienses y se fundamentaba, en el conjunto de decisiones tomadas por una pequeña parte de los ciudadanos, que cobijaban a toda la nación. En comparación con el concepto moderno, la principal diferencia con el modelo de Atenas radica en la ampliación de la noción de ciudadano, ya que, con la abolición de la esclavitud y el creciente interés por los derechos humanos, se amplió la base de votantes.

De manera paulatina, se fueron incorporando diversos actores; hombres libres, mujeres, minorías, entre otros, hasta llegar a consolidar una inmensa población con la capacidad de ejercer el sufragio, solo condicionado por la mayoría de edad.

Hoy, son pocos los que cuestionan las virtudes de la democracia, no obstante, el Brexit, el plebiscito por la paz y la elección de Trump, sacaron a relucir ese lado negativo que Sócrates, mostró y repudió desde la época de la antigua Grecia: el populismo, la demagogia, la ignorancia y la avaricia.

En el Reino Unido, continúan buscando caminos, para minimizar los riesgos que acarreará su salida de la Unión Europea. Un craso error que, de acuerdo con las encuestas, no volverían a cometer.

En Colombia, las comprobadas mentiras de los líderes del No, invadieron como plaga los medios de comunicación y las redes sociales. Desde las consecuencias de una “ideología de género encriptada” en los acuerdos de paz, hasta el pavor al “Castro-Chavismo”, sofocaron a los votantes, hasta llevarlos a sufragar en contra del fin de la guerra con las Farc que tanto reclamaron u soñaron por décadas.

Por su parte, los norteamericanos, terminaron votando por la peor de las opciones a la presidencia. Un voto cargado de racismo y xenofobia que permitió la llegada a la Casa Blanca, del hombre que hoy se proyecta como el peor presidente de la historia de los EE.UU.

Sin embargo, algunas sociedades maduran y aprenden de sus errores. En Europa, lo hicieron los franceses al elegir a Macron, por encima de Le Pen, una ultraderechista, que encarna lo peor de la política mundial; la xenofobia y el racismo.

Recientemente, lo llevaron a cabo los norteamericanos, en las elecciones del 7 de noviembre pasado, en la cual los demócratas ganaron la gobernación de Virginia y la mayoría de delegados de la Asamblea, marcando un punto de quiebre a la hegemonía republicana. Igualmente, Maine, New Jersey que no solo votaron demócrata, en esencia su sufragio se enmarcó en una protesta a la política excluyente en salud que quiere imponer Trump y su partido, al combatir férreamente el ObamaCare, lo que, de llevarse cabo, dejaría a más de 35 millones de personas sin acceso a la salud.

Solo falta Colombia, para que comprenda, que la democracia es de todos para todos y no exclusiva de una caterva de bandidos que, para ocultar sus históricos errores y rampante corrupción, se han pasado el poder de forma voraz y maquiavélica, hasta llevar a la nación a la quiebra económica y lo que es peor al derrumbe moral.

Ya es hora de que, en el país, conozcamos la otra cara de la democracia y no solamente la oscura y tenebrosa que tanto rechazó Sócrates, lo mejor y más importante, es que solo depende de usted.

Analista Internacional

Este artículo obedece a la opinión del columnista. El Nuevo Día no responde por los puntos de vista que allí se expresen.