Trabajo indigno y superpoblación

Recientemente en Bangladesh, país vecino de la India, se desplomó un edificio pereciendo más de setecientos empleados de una fábrica dedicada a producción de prendas de vestir para la exportación; recibían salarios mensuales por debajo de los cincuenta dólares en extenuantes jornadas laborales y en un entorno físico peligroso e inhumano que culminó en tragedia.

Esto muestra que los principios del Pacto Global de la Naciones Unidas relacionados con los Derechos Humanos y los Estándares Laborales, son letra muerta en muchas partes.

Pero lo más complejo del tema es que en el contexto de la globalización muchas empresas multinacionales han trasteado sus fábricas de sus países, dejando a gran número de sus compatriotas sin empleo por ubicarse en algunos de los llamados países emergentes –China e India en Asia- por los bajos costos de la mano de obra debido entre otras cosas a la sobre oferta laboral por la súper población.

En la India en su momento la primera ministra Indira Gandhi, consciente de que la explosión demográfica es un factor fundamental para lo que han denominado “la trampa de la pobreza”, impuso un programa draconiano muy efectivo, como bien lo describe el experto en mercados emergentes Ruchir Sharma en su reciente libro, Mercados Emergentes, para motivar a la gente al control demográfico. Fue famoso el eslogan publicitario, “Después de uno, ahora no. Después de dos, nunca más”. En la China, con su política y leyes para que las familias tengan un solo hijo, han logrado evitar el crecimiento poblacional en más de 650 millones de personas.

Lo que algunos creen, que más crecimiento demográfico equivale a más mano de obra, lo que a su vez significa más desarrollo, no es cierto, así los países logren índices de crecimiento económico por encima del 10% una utopía en estas latitudes donde el alto desempleo es el gran problema nacio-nal social.

Credito
GUSTAVO GALVIS HERNÁNDEZ

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