Politiquera sí, secuestradora no

Esta semana la controvertida excongresista Yidis Medina recobró la libertad, después de cinco años detenida. Hacía un año debía haber quedado libre, al cumplir la pena que la Corte Suprema le impuso al comprobar que cambió su voto a favor de la reelección de expresidente Álvaro Uribe, a cambio de prebendas burocráticas.

Esta semana la controvertida excongresista Yidis Medina recobró la libertad, después de cinco años detenida. Hacía un año debía haber quedado libre, al cumplir la pena que la Corte Suprema le impuso al comprobar que cambió su voto a favor de la reelección de expresidente Álvaro Uribe, a cambio de prebendas burocráticas. Pero se encontró con que en su contra cursaba un proceso por secuestro extorsivo, que frenó su libertad. 

El 21 de diciembre de 2000, Yidis fue retenida por cuatro horas en Barrancabermeja junto a Juan Carlos Carvajal Torres, entonces tesorero de la Alcaldía, Ricardo Sequeda, secretario de Hacienda, y el alcalde (e) Luis Francisco Guarín, por grupos al margen de la ley que exigían que la Alcaldía pagara unos dineros a una cooperativa. 

Nada pasó entonces, pero siete años después, Sequeda denunció el secuestro y responsabilizó a Yidis Medina de ser la autora. Por estas cuatro horas de retención, el Juez Segundo Penal del Circuito de Bucaramanga, en una sentencia para enmarcar de cómo la Justicia tramposa puede ser el peor verdugo, condenó a Yidis a 32 años de prisión por secuestro.

Una cosa es que Yidis haya sido politiquera, que sus antecedentes en el manejo de lo público no sean tan claros, que sus motivaciones para decir que sí le ofrecieron prebendas a cambio de su voto por la reelección no tengan nada que ver con la honestidad, sino con el incumplimiento de lo que le ofrecieron y que hasta nos haya fastidiado su desnudez en Soho. Pero otra que sea una secuestradora, que merezca pasar 30 años en la cárcel.

En segunda instancia, el Tribunal Superior determinó que los testimonios sobre el tal secuestro eran contradictorios, que “algo tuvo que suceder para que después de tantos años (7) Sequeda se decidiera con tanto énfasis a darle impulso a este proceso”. Medina pagó lo que tenía que pagar por su cohecho (de una sola parte) y quedó libre por la falsa imputación de ser una secuestradora. Lo triste de todo es que jamás sabremos quién estaba tan interesado en dejarla en la cárcel de por vida. ¿O sí?

DIANA SARAY GIRALDO MESA

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