Tolima y Cuba

El restablecimiento de lazos diplomáticos entre EE.UU. y Cuba, constituye sin lugar a dudas, uno de los hechos históricos trascendentales dentro de la política internacional de este año que ya se acaba y de las décadas venideras. Obama recibirá el reconocimiento y apoyo de los sectores democráticos del mundo, y obvio, la condena y rechazo de la derecha mundial. El bloqueo de EE.UU. a Cuba, a estas alturas, resulta incomprensible dentro de una dinámica que bajo el respeto de la soberanía de las naciones logré, entre otros, consolidar el intercambio cultural, económico, científico y comercial propio de la era de la globalización.

Cuando se marginó diplomáticamente a Cuba, los EE.UU. ejercían sobradamente su papel de potencia imperialista y las naciones pertenecientes-dentro de la guerra fría- a su área de dominio cumplían obedientemente sus órdenes y mandatos. Colombia fue un ejemplo, en esa actividad de lacayo, y el ilustre tolimense José Joaquín Caicedo Castilla, su peón más eficiente en cumplimiento de aquella orden imperial que hoy languidece, de aislar diplomáticamente a Cuba.

En efecto, el ilustre tolimense, por aquellos años en calidad de Canciller, y presto a cumplir los mandatos del Tío Sam, adelantó en la OEA una activa campaña para lograr la ruptura colectiva de relaciones diplomáticas, consulares y económicas con Cuba y declarar –como en efecto ocurrió- la incompatibilidad del gobierno cubano y el Sistema Interamericano. Así lo reconoció en sus memorias: “Nuestras propuestas fueron en realidad aceptadas, pues la ruptura de relaciones diplomáticas se reemplazó por una medida más enérgica, como fue la exclusión del actual gobierno de Cuba de todos los organismos interamericanos”, recordaba Caicedo Castilla.

Sin embargo, para constancia histórica frente a las actuales y futuras generaciones democráticas del Tolima y Colombia, conviene recordar ésta deplorable pieza –La Resolución VI aprobada en la OEA el 31 de Enero de 1962 - de esencia reaccionaria amasada por nuestro ilustre paisano que estableció, entre otras perlas, expresa condena a una forma de concebir el Estado y la Sociedad:

“ 1. Que la adhesión de cualquier Miembro de la Organización de Estados Americanos al marxismo-leninismo es incompatible con el Sistema Interamericano y el alineamiento del tal Gobierno con el bloque comunista quebranta la unidad y la solidaridad del Hemisferio.

2. Que el actual Gobierno de Cuba, que oficialmente se ha identificado como un gobierno marxista-leninista, es incompatible con los principios y propósitos del Sistema Interamericano.

3. Que esta incompatibilidad excluye al actual Gobierno de Cuba de su participación en el Sistema Interamericano.

4. Que el Consejo de la Organización de los Estados Americanos y los otros órganos y organismos del Sistema Interamericano adopten sin demora las providencias para cumplir esta Resolución”.

¿Adonde ubicamos ideológica y conceptualmente dentro de los pro-hombres tolimenses a José Joaquín Caicedo Castilla?. ¿Cerca de Miguel Abadía Mendez?. Buena tarea, para los investigadores de la historia regional. El Tolima, más para mal que para bien, algo aportó en esta discusión que ahora renace democráticamente vigorosa.

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