Ibagué, se calienta

Como decía el bardo Julio Flórez, y aplicado a nuestro entorno regional: al Tolima todo le llega tarde… hasta la dinámica de la campaña electoral. Si bien es cierto, los plazos legales para el arranque de las próximas elecciones, sobre todo para Alcaldía de Ibagué y Gobernación del Tolima, aún no se han cumplido, el ambiente político se percibe frío, lento y desapasionado.

Contrario a Bogotá y varios departamentos, donde las polarizaciones políticas ya se vislumbran entre modelos de desarrollo –caso Bogotá- enmarcados bajo la visión de izquierda y derecha. En otros lugares, entre uribismo y santismo, o por conservar o desplazar la hegemonía de determinado partido político. En Ibagué –salvo la candidatura de Guillermo Alfonso- y el Tolima, no se mueve –fuera de algunos dardos y puyas personales- el debate político, ni menos programático en sus marcos generales.

La confrontación electoral en nuestra región no girará –por lo menos hasta ahora- alrededor del rechazo a Santos y apoyo a Uribe, ni a sus políticas. La mermelada jugará su efectivo papel a la sombra de los candidatos regionales, no de los jefes nacionales. Y, todo parece indicar que el chalán de El Ubérrimo, no endosa votos en la realidad concreta del conteo final de sufragios tolimenses.

Menos aún, se mueve la política regional alrededor de propuestas serias de desarrollo, que los candidatos balbucean pero no concretan. Sería por ejemplo, por demás interesante, que algún candidato defendiera el modelo de desarrollo extractivo, la locomotora minera tolimense, que tiene agazapados muchos defensores, y hasta bien preparados, pero no generan el necesario y pedagógico debate público.

Por los lados de la Alcaldía de Ibagué, valga la pena reconocer que Guillermo Alfonso, también hasta ahora, de entrada: polariza. Además no tiene con quien discutir sobre visión estratégica de desarrollo, tema que no ocupa lugar alguno en buena parte de las agendas de los candidatos que ya se han lanzado al agua electoral.

Los ejemplos sobran: Un candidato que prostituyó la política regional con un carriel lleno de plata comprando adhesiones a última hora en pueblos, veredas y barrios, y que fuera de prometer puestos y contratos no tiene propuesta alguna.(Claro que con el nivel de desempleo y pobreza existente en Ibagué, juega. Y juega duro).

Otro con el piano encima de toda la corrupción y politiquería de las dos últimas nefastas administraciones: ¿qué puede prometer en desarrollo integral para la ciudad?. (Pero con toda la contratación en el bolsillo y la nómina su servicio, arranca muy fuerte). Otro candidato rojo, cansado y lento, jugando en solitario y a las escondidas en los barrios de la ciudad. Y, otro más, agitado, recolectando firmas, pero sin perfil de gobernante.

Frente a ese gris panorama, va en coche el candidato aún sin aval partidista. Por aquí sí, -es decir, en Ibagué- el debate electoral se polarizará, más temprano que tarde, para bien de la democracia regional, alrededor de formas y estilos de gobierno. Afortunadamente.

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