¿Hacia dónde va el Tolima?

Los niveles de inversión del proyecto La Colosa, permitirían que la economía tolimense creciera al 7.2% y la participación del Tolima en el PIB nacional fuera de 2.5%, (que viene descendiendo desde 2008 hasta el reciente 2.3%), parece ser la conclusión más importante para el desarrollo regional, acogida en la pasada Asamblea de la Andi realizada hace una semana en Ibagué.

La propuesta, -de entrada, polémica- tiene la ventaja de abrir un interesante debate sobre el desarrollo integral del Tolima, por cuanto lleva implícita, la necesidad de debatir en relación con un modelo de desarrollo regional.

Con La Colosa, la Andi parece casarse con el extractivismo, o sea, la propuesta de desarrollo orientada a grandes exportaciones de recursos naturales, de conformidad con las exigencias de la demanda de las potencias mundiales. Parece ser, -y así lo demuestra la ausencia de la mayoría de los candidatos a la Gobernación al evento de la Andi- que la propuesta no tiene apoyo de barones electorales de peso regional.

Sin embargo, y no lo debemos olvidar, dicho proyecto tiene un poderoso padrino: nada más ni nada menos que el Presidente de la República, al considerar el área correspondiente al sector minero energético como motor de desarrollo económico dentro del Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018: “Todos por un nuevo país”. Y, con ese apoyo, todo puede ser y pasar en el cercano futuro por estos lares.

La otra propuesta de desarrollo para el Departamento, con amplia difusión local, está contenida en la Visión Tolima 2025, que de por sí y en esencia, es opuesta a la extractivista. El Modelo de Desarrollo Regional de la Visión está centrado en las personas, el desarrollo sostenible y el desarrollo equilibrado entre los rural y urbano, acorde con la concepción de Desarrollo Humano Sostenible y la Nueva Agenda Mundial de Desarrollo enunciados por Naciones Unidas.

Y por ahí, sí está el inicio de un debate constructivo sobre el futuro del Tolima. El modelo extractivista (como parte del enfoque neoliberal de desarrollo) –según han concluido serios estudiosos del tema- no genera encadenamientos productivos dinámicos, y por ende, las regiones que soportan estas actividades presentan indicadores sociales y económicos básicos muy bajos.

Por el contrario, la Visión Tolima 2025 contempla fines de desarrollo, como los de reducción de la pobreza, la equidad y el crecimiento económico e integral de la región, que obedecen a un marco conceptual de desarrollo humanista, y que no constituyen ejes esenciales en la actividad extractivista.

De ahí, lo importante e interesante que la Asamblea Departamental sea el escenario donde empiece el debate, por ahora, centrado en el Modelo de Desarrollo.

Luego vendrán las precisiones en los proyectos, que es otro tema, dependiente del marco general.

Para iniciar, existen dos importantes documentos: las apuestas de Fedesarollo - Andi para el Tolima al 2025 y, la Visión Tolima 2025 construida desde la académica en interesante proceso participativo de planeación de las fuerzas vivas de la región.

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