19 abril: una enseñanza

20 Abr 2018 - 3:01am

19 abril: una enseñanza

Publicada por
CAMILO A. GONZÁLEZ PACHECO
Autor:

Ayer se cumplieron 48 años de las elecciones presidenciales realizadas el 19 de abril de 1970, en las que se eligió a Misael Pastrana, y quien de la noche a la mañana resultó victorioso, alcanzando su triunfo sobre el general Rojas Pinilla, con sólo 70 mil sospechosos votos de ventaja. Para un inmenso sector de opinión pública, Carlos Lleras Restrepo y Misael Pastrana, robaron ese día las elecciones a Rojas Pinilla y al pueblo colombiano.

Poco se ha profundizado académicamente sobre el tema relacionado con ese fraude electoral. Tampoco lo realiza Jorge Orlando Melo en su ponderada “Historia Mínima de Colombia” aunque si califica que dichas elecciones “fueron críticas”, pero que “el recuento fue correcto”, o sea, que al final, todo bien, como diría una estrella del fútbol colombiano.

Ese resultado electoral, constituyó fundamento esencial para justificar un proyecto revolucionario, el Movimiento 19 de Abril-M-19, cuyos fundadores, visto el fraude electoral descartaban el acceso al poder del pueblo por la vía electoral, y enfatizaban en la armada, como única opción de poder popular en Colombia. Fue entonces un movimiento político bolivariano, sin rigidez conceptual ni orgánica, conformado en su inmensa mayoría por jóvenes, quienes soñaron llegar pronto al poder liderando un masivo levantamiento popular armado.

El M-19 surgió entonces, con un claro énfasis juvenil, urbano y de participación política, completando al final un panorama de guerra, en el cual se encontraba una veterana guerrilla eminentemente agraria como las Farc y un concentrado ELN surgido de los sueños esperanzadores de la Revolución Cubana.

Esa fue la historia. Ahora conviene observar ese horizonte no desde la óptica de la guerra, sino de la paz. El M-19, y en especial el comandante Carlos Pizarro, precisamente en las montañas tolimenses, reconoció que la vía armada no tenía opción de triunfo en Colombia, y que su vigencia lo único que traería era dolor, luto, violencia y desesperanza. Por ello, decidió desmovilizar su organización y jalarle a la paz. El énfasis era de democracia participativa en lo político y la Constitución de 1991 justificó la histórica decisión.

Otra cosa ocurre con las Farc, que han enarbolado desde siempre las banderas de reforma agraria estructural. Sin embargo, dicho proceso no arranca aún con la dinámica prevista. Y, los enemigos del proceso ayudan a congelarlo peligrosamente. Por los lados del ELN, dicha organización no ha descartado la vía de las armas como opción de acceso al poder, así sea eminentemente local.

Por lo anterior, ese 19 de abril debe ser una fecha de pedagógica recordación, a partir de sus futuras consecuencias: La vía armada dejó de ser opción de poder popular en Colombia. En buena hora.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. El Nuevo Día no responde por los puntos de vista que allí se expresen.