Recuerdos alegres de paz

Camilo González Pacheco

Colombia es un país de regiones. Los estudiosos del tema han concluido que el territorio colombiano está dividido en seis regiones naturales, definidas actualmente con criterios funcionales y de planificación, que ubican al Departamento del Tolima en la Región Andina. Sin embargo, hablando en términos folclóricos, Tolima y Huila constituyen la región del Tolima Grande, entre otros factores, por su identidad cultural que se manifiesta de manera especial en las fiestas de San Juan y San Pedro, celebradas en el mes de junio.

Junio, entonces para los tolimenses, es sinónimo de folclor. Así lo entendió, por allá en 1959 Adriano Tribín Piedrahita quien con la complicidad y asesoría del maestro Darío Echandía, lograron hacer realidad el Acuerdo del Concejal de la época Enrique Silva Cabrera, de realizar una fiesta folclórica de carácter local. En esa iniciativa, Tribín fue acompañado por dos coterráneos que gozan de cabal salud, bordeando sus vitales ochenta y pico de años: Aida Saavedra de García, quien habita en el tradicional barrio La Pola, y el también Concejal de aquellos tiempos, el siempre joven Néstor Hernando Parra, quien vive en Valencia, España, donde hace algunos meses terminó un nuevo doctorado en Filosofía y Humanidades.

También acompañaron a Adriano en esos sueños, otros y otras tolimenses, entre ellos el gobernador Rafael Parga Cortés, Amina Melendro de Pulecio y Leonor Buenaventura de Valencia, logrando todos ellos que el Presidente Lleras Camargo, autorizara la celebración del Festival Nacional del Folclor, hoy Festival Folclórico Colombiano, que este mes celebra su 46° versión bajo la dirección oficial del Gobernador y Alcalde de Ibagué.

El promotor entonces, del Festival fue Adriano Tribín. Lo concibió como un paréntesis de paz en medio del dolor, luto y violencia que anegaba al Tolima, que por entonces padecía una violencia bipartidista bárbara y cruel, que enlutaba la región. Y esta experiencia de reconciliación, salió avante, a pesar de los obvios temores ante un eventual desbordamiento violento en medio del jolgorio.

La música, cantos, bailes y el folclor tolimense que según Cesáreo Rocha Ochoa no son otra cosa que “costumbres populares” lograron con el Festival del Folclor el milagro de coadyuvar a superar la salvaje y sanguinaria violencia bipartidista. El Folclor, por definición, permite comprender la historia de un pueblo en sentido vital. Ahí radica su pedagógico contenido histórico regional de paz y concordia, que en este mes debemos recordar y resaltar, como instancia de convivencia para fortalecer los retos que nos unen en proyección de desarrollo integral para el Tolima, sin soslayar las diferencias que existen en cuanto a concepción y organización del Estado y la Sociedad. Nuestro folclor, es música, convivencia y paz.

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