Pesos y contrapesos

La división del poder público en tres ramas y la creación de pesos y contrapesos para evitar que la organización socio-política consagrada en la Constitución, no se descarrile, se torna en garantía para evitar justamente, hegemonías, dictaduras y desconocimiento del Estado Social de Derecho.

Esta división de poderes que rige en muchas naciones, según nuestra Corte Constitucional, tiene dos modelos: uno estático enfocado en la necesidad de limitar el poder en el diseño de los órganos, entidades e instituciones públicas, en la medida en que sus funciones son diferentes y perfectamente definidas. Pero ello por sí mismo, - anota este Tribunal- no garantiza que los poderes públicos respeten los derechos ciudadanos. Por lo que resulta necesario, que los diversos órganos ejerzan controles recíprocos.

Al modelo estático de definición rígida de funciones, se contrapone el de pesos y contrapesos: no supone el equilibrio, sino el balance de poderes que se reafirma continuamente. Este segundo modelo le otorga un papel preponderante al control y a las fiscalizaciones interorgánicas recíprocas como reguladores constantes. La separación resulta morigerada por las exigencias de la colaboración armónica y los controles recíprocos.

Son muchos los países, en los que precisamente su sistema constitucional en el que se consagra el sistema de pesos y contrapesos para sus órganos de poder, se encuentran a prueba. Entre otros: Estados Unidos, Polonia, Brasil, Bolivia, y no podía faltar Colombia.

En el primero, su presidente fue llamado a juicio, por extorsionar a una país aliado, al condicionar una ayuda económica, a que se investigara penalmente a un opositor político, todo con el fin de destruirlo en la contienda electoral en la que son rivales. Es decir, Trump utilizó los acuerdos y compromisos de su país para sus propósitos reeleccionista, sin ningún respeto por su investidura.

En Polonia los jueces vienen luchando contra un gobierno de ultraderecha que ha querido someter al poder judicial: han sido acosados, amenazados y acusados disciplinariamente. El Juez Igor Tuleya, abanderado de esta lucha ha salido huyendo de su sala de audiencias por supuestas amenazas con ántrax; también fue señalado por el gobierno como títere del comunismo. El Juez Igor, replica que justamente se volvió a la época del comunismo, donde los jueces, estaban subyugados por los políticos.

Y ahora, pasemos a Colombia. Se ha vuelto costumbre, espiar e interceptar, a los jueces de manera descarada. Con seguimientos, chuzadas y hasta drones rondando por las salas. Ojalá los contrapesos y frenos actúen a tiempo, antes que la derecha guerrerista imponga –como lo pretende - el Estado de Conmoción Interior, que es mismo Estado de Sitio, tristemente recordado por los demócratas del país. Para regresar al pasado oprobioso.

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