Voces de la Colombia olvidada

Uno de los desafíos que tiene el país es que todo el pueblo de Colombia tenga voz en el Congreso Nacional. Esto es algo que quiso la Constituyente del 91, creando circunscripciones especiales, como la de los indígenas en el Senado, la de afrocolombianos en la Cámara y las de colombianos residentes en el exterior, a cuya población le arrebataron un cupo.
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Las cosas, sin embargo, no han funcionado bien, por diferentes razones. La primera y principal por la interferencia del poder del dinero, especialmente el mal habido, en las campañas políticas, lo cual desfigura y falsea la voluntad popular. En este campo no hay quién le ponga el cascabel al gato. La competencia es absolutamente desigual. Lo más patético de todo es que se hace a plena luz del día y a la vista de todos. En segundo lugar, está la injerencia vergonzosa de los gobiernos, tanto el nacional, como los regionales y locales. Da asco. El Gobierno modifica sin ningún rubor las normas para garantizar que las ‘maquinarias’ tengan las manos libres y gozar de impunidad. La Procuraduría General de la Nación se consolidó como un fortín burocrático creando 1.200 cargos para repartirlos entre la coalición de gobierno. Los gobernadores y los alcaldes se han convertido en tenientes electorales de sus jefes políticos. Razón tiene Juan Manuel Galán al proponer que se elimine este organismo.

Con esta orgía de politiquería y corrupción el Senado y la Cámara se deslegitiman y dejan de representar a sectores sociales, económicos y culturales para tener solo intereses privados y politiqueros. El resultado es dramático, en términos de exclusión política. La principal afectada es la provincia, once departamentos no tienen representación en el Senado, y la mayoría de los elegidos por las regiones se pliegan como borregos al gobierno de turno y traicionan por lentejas los intereses del territorio. Así, el 95% de las vías terciarias son intransitables, la red hospitalaria de primer nivel da grima, y la seguridad, la justicia y el desarrollo brillan por su ausencia. Explica porque los pueblos se están quedando solos, y los jóvenes quieren irse ya no solo de los pueblos sino del país.

El Nuevo Liberalismo tuvo a bien incluirme en su lista de senado, y uno de mis propósitos es que éste se convierta en abanderado de las regiones. El futuro de Colombia pasa por el futuro de ellas. Sin regiones prósperas no hay paraíso. Necesitamos darle voz a quienes hoy no la tienen. El tejido social territorial es rico y diverso, ahí está la verdadera riqueza nacional, debemos escucharlo y aprender de él. En este breve ejercicio político me he encontrado con Yolanda Perea, lideresa afrocolombiana, calificada como mejor líder social 2018, basta escucharla para oír la voz de un país excluido y ninguneado. Es una mujer poli cromática que me ha enseñado el concepto de la rejuntancia, y quien a pesar de las adversidades derrocha alegría y amor por la vida. Necesitamos que llegue al Senado, así tendrán voz no solo una región como Chocó sino la población afro y las empleadas domésticas.

Comenzamos el año llenos de optimismo. Confiamos en que habrá una ciudadanía que sabrá movilizarse para renovar el Congreso, derrotar los clanes politiqueros y darle voz a la Colombia olvidada.

GUILLERMO PÉREZ

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