Señor Presidente…

Como ciudadano le recuerdo que fue apoyado por millones de colombianos para llegar al cargo más alto y honroso que cualquiera puede aspirar: la Presidencia de la República. Fue la ilusión de un nuevo liderazgo, renovador y joven para impulsar los proyectos que prometió llevar a cabo, sustento de su campaña. Han pasado 15 meses de su mandato y el pueblo, la sociedad en general no cree que usted esté dando respuestas claras, concretas y a tiempo a las necesidades que decidió enfrentar desde que se posesionó: salud, educación, medio ambiente, seguridad, vías de transporte, narcotráfico, minería ilegal, etc.

Los temas neurálgicos surgidos de la consulta anticorrupción no se han impulsado, han sido relegados a propósito, y mientras tanto los corruptos siguen robándose nuestros impuestos y el erario. A los acuerdos de paz que fueron un compromiso de Estado, cada día le atraviesan más palos en la rueda. Siguen asesinándose desmovilizados de la guerrilla y líderes sociales que quieren contribuir con la pacificación de la Nación. Se nota la incapacidad de las autoridades para evitar esos comportamientos salvajes. La insatisfacción y frustración de las gentes se está reflejando en los bajos índices de aceptación de su gobierno. Al parecer no se escogieron las personas más idóneas y competentes para impulsar sus planes gubernamentales. Lo anterior ha generado expresiones como el paro del 21 de noviembre que aún continúa, donde los hechos vandálicos y criminales están desbordando en algunos casos, la capacidad de control de nuestras fuerzas armadas.

Señor Presidente: necesitamos que gobierne y ojalá lo haga bien. Eso anhelamos. Aleje de su entorno las mentes calenturientas radicales que inclusive han querido licenciarlo como a cualquier pensionado.

A usted lo va a juzgar la historia por sus ejecutorias. No sus amigos, ni sus mentores o tutores. No desplace a quienes ya ocupan un deshonroso lugar como malos gobernantes, y que toda Colombia conoce. No olvide la frase del escritor francés Albert Camus que afirmaba: “El éxito es fácil de obtener. Lo difícil es merecerlo”. Demuéstrenos que usted mereció llegar al solio de Bolívar. Creemos en sus buenas intenciones, no nos desilusione.

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