Lectura e historia

Al chaparraluno Darío Echandía se le atribuye la frase “¿y el poder para qué?”, o por lo menos eso dicen que dijo cuando se podía pescar de noche y el mohán protegía el agua, los ríos y los pescadores, así se trasteara a las volantonas dizque porque hacía obras de caridad.
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. Claro que lo dijo hace rato porque ahora usted armaría corrillo para con sus invenciones mandarlo al charco del Chocho a leer lo escrito por dos tolimenses, Antonio Melo Salazar y Darío Ortiz, sobre su paisano José María Dionnisio Melo Ortiz. Ese soldado de la independencia que ingresó a los 18 años al ejército libertador, en Ibagué. Siempre combatiendo al lado de Bolívar, que lo  ascendió por su valor varias veces.

Muerto Bolívar, que no fue en  estos días, los enemigos de éste lo obligaron a huir y pegó para Venezuela en donde fue bien recibido pero de donde, por participar en una revuelta bolivariana, huyó para Alemania  y allí permaneció  cuatro años en una academia militar. Regresa a Ibagué como jefe político del cantón, se vincula al Colegio San Simón, organiza un establecimiento comercial y participa en la fundación de las sociedades democráticas que impulsaron los artesanos e intelectuales socialistas.

Vuelve a sonar como ministro de hacienda de José Hilario López y fue el autor de dos leyes cruciales: una reforma agraria según la cual el cultivo debe ser la base de la propiedad de la tierra y limitó la tasa de interés para favorecer al pueblo de la usura. Y sigue su auge cuando José María Obando llega al poder en medio de enfrentamientos entre comerciantes importadores, artesanos y campesinos. La negativa de Obando a convertirse en dictador abrió la puerta para que Melo, soldados y artesanos tomaran el poder. Decían que eran  los socialistas quienes gobernaban y al poco tiempo tumbaron a Melo y lo desterraron con un grupo de amigos a Panamá e inicia otras de sus proezas, asesor de varios gobiernos, fundador de una escuela militar y comandante de la caballería de Benito Juárez, hasta que fue asesinado en Méjico después de una derrota.

El M-19 trató de rescatar sus restos. Con el general Salcedo Lora, de la Academia de Historia Militar, intentamos honores para el General José María Melo por ser el primer general de caballería, por haber sido el militar más bolivariano y ex presidente de Colombia. A lo mejor lo vieron muy socialista. Tolimense ejemplar, defensor de los resguardos indígenas y de la abolición de la esclavitud,  con deseos de superación, ejemplo de ética (sin tirar vainas), patriota por convicción y vocación y, sobre todo, ejemplo de carácter, que de vivir en esta época pensaría de los políticos lo que usted está pensando. Mal genio le darían los corruptos que roban con toda tranquilidad, los que aplauden a Luis Camilo Osorio por haber embolatado las investigaciones sobre paramilitarismo en Antioquia. No le haría buena cara, en el palacio del mango, a quien cobraba por el traslado de maestras y ahora pontifica sobre educación o al que tumbó una cooperativa de profesores y es ahora directivo de una institución educativa. De seguro que no aplaudiría el despelote ambiental que empoderó al chisgarabís que le podría decir a Echandía para qué es el poder.

 

HÉCTOR GALEANO ARBELÁEZ

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