¡Mil gracias, Tokyo!

Sí, de verdad, mil y mil gracias a esa gran ciudad por sacar avante unas justas olímpicas que le dieron al mundo un “break”, un descanso, una pausa, en esa cascada de malas noticias, en la que nos tiene sumido el tema sanitario.
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Las Olimpiadas Tokyo 2020 -que por poco no se llevan a cabo- fueron un claro ejemplo que las cosas pueden llegar a feliz término si existe un verdadero compromiso por parte de la dirigencia del Estado (no se vio publicidad alguna aparte de la reconocida marca suiza “Omega” con el tema de los cronómetros). El “Imperio del Sol Naciente”, ya había experimentado unos Juegos Olímpicos en 1964, con rotundo éxito pero lo que se vio en esta ocasión fue algo excepcional, cumpliéndose a cabalidad todos los protocolos de bio-seguridad,  exigidos por el tema de la pandemia. Tal vez, el barón francés Pierre de Coubertín  nunca llegó a pensar, por allá en 1894, y en  los salones de la U. de La Sorbona de París que su propósito de “universalizar” el deporte a través de las Olimpiadas en la época moderna y, bajo el lema de “más rápido, más alto, más fuerte” llegara a esos niveles. Concurrieron a la cita japonesa 204 países de los 5 continentes.

Lo vivido en estos días en el mundo es un claro paradigma de que las cosas se pueden “coronar”, incluso “contra viento y marea”, obviamente, si no existen los señores que se llevan la platica de las obras de los escenarios deportivos (ni de ninguna otra obra) para sus casas. Guardadas proporciones, aquí en el Tolima vivimos uno de los peores y vergonzantes ejemplos con el descalabro de los “Juegos Nacionales” a realizarse en la ciudad de Ibagué. Unos actores fueron judicializados y otros por ahí andan siguiendo el mal ejemplo.

La administración de Ricardo Orozco ha tenido la idea que temas intocables como el del deporte van a obtener un gran respaldo por parte del gobierno seccional, incluso,  el nombramiento de Alexander Castro en la Gerencia del Indeportes, llenó de gran expectativa a los deportistas tolimenses. El politólogo y columnista demostró muy rápidamente de qué talante iba a ser su gestión y organizó eventos deportivos que alcanzaron una importante relevancia. No se sabe qué pasó y el tema del deporte pasó a un segundo plano.  Castro Salcedo tiene claridad meridiana sobre cómo tratar el “semillero” deportivo en el Tolima.  Los futuros “medallistas” tolimenses deben forjarse desde muy pequeños. Las diferentes disciplinas requieren que el niño vaya orientándose en lo que los técnicos consideran que puede ser exitoso. No es solamente el tema del fútbol. Hay otras muchas más especialidades deportivas, en las que los tolimenses dan visos fulgurantes.

A ver si, con algunos de los deportistas tolimenses de la actualidad, se llegara a conformar la delegación colombiana que irá a los Juegos Olímpicos de París en 2024. Claro está, prescindiendo de “los ísmos” políticos que  tanto nos azotan por estos días.  El deporte, la ciencia y la cultura deben estar por encima de la politiquería. Ya se vio que con DIGNIDAD deportiva se lograron triunfos en otros Departamentos.  ¿Por qué en el Tolima no? Hay que prepararse !!!

HUGO PATARROYO MURILLO.

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