¿Quién le teme a Sergio Fajardo?

¿Quién le tiene miedo a Fajardo? Tal vez, nadie. Fuera de los corruptos, ningún colombiano o habitante de nuestra nación, con los cinco sentidos bien puestos, le tiene temor al candidato del Centro Esperanza. Los “fundamentalistas”, tanto de izquierda, como de derecha, le critican su centrismo.
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No tienen más argumentos. Lo tildan de indeciso, de tibio, de no ser “radical” frente a muchos de los temas que aquejan a nuestro país, de no estar “listo para las trompadas”. Tal vez, de ser equidistante de los extremos y, de ser “muy decente”. Lo cierto es que, a esa situación tratan de llevarnos algunos medios de comunicación. A intentar (-porque no lo logran-) polarizar la opinión entre “buenos” y “malos”, a veces de un lado o en ciertas ocasiones del otro. Todo dependiendo de la óptica como se mire. Tal  y como lo sugiere el filósofo italiano Umberto Eco: todo es a través del cristal que sea afín a los intereses. En este caso y para lograr una mayor comprensión del tema mediático que aqueja al binomio Fajardo - Murillo, bien vale citar la obra póstuma del mencionado semiólogo de la U. de Bolonia, titulada: “De la estupidez, a la locura” (Penguin – Random House, 2016),  donde se recopilan algunas columnas que el mismo Eco seleccionó antes de fallecer en Milán. Ahí se pueden encontrar muchas similitudes entre lo que critica Eco y el manejo de la “mass media”, para el caso de Sergio Fajardo.

 Lo único verdadero de todo este embrollo, es que el colombiano medio, que es profundamente centrista, y que acaba de pasar por un episodio tan estresante como el de la pandemia, se siente angustiado, perplejo, confuso, enfrentado a una disyuntiva muy complicada, en la que los medios le están vendiendo la idea del miedo, del temor, del “no futuro” que es el que ellos piensan que les va a dar los mejores réditos políticos. Por ello, es tan importante que se piense en una real alternativa de Centro como la propuesta por Fajardo y Murillo. Los dos, son personas preparadas para dirigir a Colombia y sin tomar decisiones “a la loca”.

Sergio y Luis Gilberto, apoyan la institucionalidad del país, eso sí, con el ánimo de cambiar y reformar lo que haya que modificar. Sin tratar de “meterle candela al país”, ni permitir que el clientelismo, como puerta de entrada a la corrupción, siga enquistado en el Estado colombiano. Con claridad meridiana, sobre temas como la educación y las oportunidades, ubicando a la juventud en el Centro, dándole al sistema STEAM  (Science, Technology, Engineering, Arts y Math ) toda la importancia que debe tener en nuestro país. Lo mismo que el empleo, el Progreso Social y el cuidado de la Población, la Biodiversidad y los Recursos Naturales, tendrán un lugar preponderante en el manejo de la nación. La igualdad, el fomento de la seguridad, la confianza y la consolidación de la paz, serán prioritarios para vivir sin desasosiego.

Exentos de pánico, desprovistos del terror que nos están vendiendo y que es como deben participar electoralmente los colombianos. Para ello, están ahí Fajardo y Murillo que pueden representar perfectamente la reflexión producida por la Semana Santa, sin violencia, sin odios, sin miedos y “desarmando la mano”, tal y como lo propuso el Papa Francisco en Roma, en el Viacrucis del Viernes Santo.

Hugo Patarroyo Murillo

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