¿Y….. si la sal se corrompe?

Hugo Patarroyo Murillo

No cabe la menor duda que, la gran mayoría de los colombianos, votaron por un cambio. La gente se sentía asfixiada por la rampante corrupción y el galopante clientelismo. Querían una mutación, viniese de donde viniere, ya fuese de un lado, o del otro. Se requería con urgencia, una transformación con orígenes en el centro derecha, o en centro izquierda. De por sí, aquí somos “medio-medio”, para todo.
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Nunca hemos ‘coronado’ nada. Ni desarrollismo, ni liberalismo, ni cepalismo, ni socialismo, ni cooperativismo, ni neo-institucionalismo, (para referir algunas doctrinas económicas en Latinoamérica), ni nada. Aquí, nos graduamos fue de ‘voltiarepismo’. Todo, acorde a las necesidades del servicio (como dicen los memorandos). No hay una línea clara de conducción que indique, hacia dónde vamos. Se airea, hasta ‘el decrecimiento’, o sea, “la disminución controlada y progresiva de la producción”, para obtener un equilibrio entre el hombre y la naturaleza,  según el francés Serge Latouche. Pero… en Colombia, ¿cuál producción ?, ¿Ya llegamos al zenit de la productividad, para frenarla? Bueno… “Doctores” tiene, la Santa Madre Iglesia.

Aquí, si la moda, impuesta por la “mass-media” nos indica que, los temas  son  el cambio climático y, el calentamiento global, hacia allí giramos. Sin preguntar nada, sin saber exactamente las implicaciones reales que puedan tener tal, o cual determinación de la dirigencia y su impacto en nuestro país.  Es importante considerar que,  Colombia produce Únicamente el 0.8 % de los gases de efecto invernadero y, se ha demostrado también que, en el mundo, el 60% de ésos gases, no Provienen de la quema de combustibles fósiles como el petróleo, carbón o gas natural, sino de la quema producida por la deforestación. 

El resto, es carreta, es ‘show mediático’.  Es, la moda de lo que se dice en las redes, en los medios de comunicación. Cierto es, que se requiere con urgencia de “transición energética”. No cabe la menor duda. Pero, las cosas, hay que hacerlas correctamente, al derecho. 

Cuando existan verdaderas alternativas viables para los individuos. Como diría, el promotor del partido “Dignidad” Jorge Enrique Robledo, por el contrario:  “Habría la peor catástrofe ambiental posible: la de los seres humanos, víctimas de crisis económicas, sociales y políticas, de proporciones inimaginables”.

Con los “media show” y diciendo cosas desatinadas,  las ansiadas expectativas de cambio, tienden a “diluirse”, para pasar a segundo plano. Ya se vió con el tema de la famosa “Reforma política”. Que, de “reforma” no tiene nada. Son, los mismos, con las mismas. 

Nada de lo que realmente quería el colombiano medio va incluido. Su enumeración de peticiones, conllevaría la mitad de ésta columna. El establecimiento político se defiende.

Tal parece que, la sal, por la que votaron muchos de los colombianos, empieza a no ser efectiva. Como dice la Biblia :  ¿Y… si la sal se corrompe?

Adendo: Importante la intervención de ésta semana del senador Barreto en la Comisión Primera del Senado. El ibaguereño ‘puso el dedo en la llaga’, sobre el tema del Sur del Tolima. La institucionalidad se debe respetar, gústele o no le guste, a algunos de los que pescan en río revuelto. La presencia del Estado debe ser, cada vez más efectiva, en esa históricamente conflictiva región. Ojo, y más ojo.

 

HUGO PATARROYO MURILLO

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