COP26: ¿Hay esperanzas?

Este domingo, mientras veía el alborozo de cientos de niños celebrando su día con toda clase de ingeniosos disfraces, me interrogaba si toda esta felicidad la seguirán viviendo en unos años, teniendo en cuenta los oscuros pronósticos que se ciernen sobre este planeta atiborrado de gente. Ya somos 7.753 millones de personas las que habitamos la tierra y el ritmo de crecimiento sigue mostrando que nos acercamos sin esperanza y gran frialdad de los tomadores de decisiones en el mundo, a un gran desastre.
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Aún no terminamos de pasar una devastadora pandemia que ratificó la falta de solidaridad y empatía existente entre la humanidad. A pesar de los anhelos de que emergiera un sentimiento diferente de solidaridad y humanismo, especialmente de los países ricos con respecto a los países pobres, lo que vimos fue el acaparamiento de vacunas de las naciones poderosas y el enriquecimiento inmoral especialmente de las industrias farmacéuticas.

Ahora se nos viene otro desafío mayúsculo referido a la voluntad de los países más industrializados con respecto a los compromisos de la cumbre que se celebra del 31 de octubre al 12 de noviembre en Glasgow (Escocia) sobre el cambio climático. No será para nada sencillo que negociadores de más de 190 países lleguen a un acuerdo sobre nuevas reglas que realmente impidan un aumento de la temperatura global mayor a 1,5 °C para finales de siglo, pues según las proyecciones el camino que llevamos nos conducirá a los 2,7 °C y pondrá inexorablemente en riesgo nuestro futuro. Como señalan algunos ambientalistas, vamos hacia la extinción de la sociedad humana y el planeta seguirá girando alrededor del sol sin nosotros.

Esta Cumbre del Clima que se celebra en la actualidad, está respaldada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) y se realiza luego del aplazamiento de la anterior edición, en 2020, por los efectos de la pandemia originada por el coronavirus. La última edición se celebró en diciembre de 2019 en Madrid. 

Aunque existen corrientes de pensamiento que niegan el cambio climático y manifiestan que éste es cíclico y ya ha ocurrido en el pasado, la mayoría de la comunidad científica coincide en que el gran responsable del cambio climático es el ser humano y sus emisiones de gases de efecto invernadero que calientan el planeta. Un gas como el CO2 es causante del 63% del calentamiento global, por solo nombrar el más referenciado, pero hay otros importantes también como el metano o el óxido nitroso.

Las evidencias empíricas ponen de presente que el cambio climático nos afecta a todos. Ya nos enfrentamos a ciclones, tormentas, tornados, inundaciones, deshielo de glaciares, sequías, olas de calor que causan alteraciones graves en las condiciones para la producción de alimentos, hambrunas y aumento en los índices de mortalidad. 

La COP26, se enfrentará a grandes y complejos factores que han hecho fracasar otras cumbres como: 1) El funcionamiento del sistema energético y agrícola mundial, basado en el uso masivo de energías fósiles. 2) Los poderosos intereses de la industria del petróleo. 3) La ausencia de un compromiso serio de países como China, India y Estados Unidos. 4) La defensa de intereses de sectores privados como el automovilístico, el energético, productores de carne, entre otros.

El tiempo se agota y como indica el Reloj del Apocalipsis, que usa la analogía de la especie humana estando siempre a minutos de la medianoche, donde ésta representa la destrucción total y la catástrofe de la humanidad, la amenaza no solamente se circunscribe a una guerra nuclear global sino que incluye al cambio climático.

En la cumbre del clima es mucho lo que está en juego, será un desafío que determinará ineluctablemente la suerte de nuestra especie, una especie que sigue teniendo en los niños que corretean por un dulce en la celebración de su día, la mayor esperanza de un futuro mejor que nuestra generación le debe prodigar.

 

HUGO RINCÓN GONZÁLEZ

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