Llegó el cambio

Hubo un marcado contraste según los medios en el recibimiento de los resultados electorales de segunda vuelta.
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Mientras en regiones bastiones fundamentales de Rodolfo Hernández se sintió un ambiente lúgubre, silencioso y lleno de emociones encontradas por su derrota, en la otra parte del país, la costa caribe, la pacífica y Bogotá fundamentalmente, el resultado definitivo se recibió con un ambiente festivo, carnavalesco, con marchas acompañadas de banderas del país, pitos y gritos emocionados que hicieron recordar celebraciones futboleras como cuando Colombia derrotó 5 a 0 a la selección de Argentina en Buenos Aires.

Hubo manifestaciones espontáneas en todo el país, el alborozo por la llegada de un gobierno alternativo, largamente esperado hizo estallar de felicidad a miles de personas. En las redes se destacaron imágenes del pacífico y hasta de nuestra ciudad musical en donde se desataron caravanas de autos y motos, con la gente explotando de alegría. La esperanza se percibía en el rostro de adultos y especialmente jóvenes que se ilusionan con la llegada de un presidente de una indudable capacidad intelectual y una vicepresidente afro, líder ambientalista y luchadora social. 

El discurso en el Movistar Arena de Bogotá fue ponderado, sereno y para nada polarizador cómo ansiaban muchos sectores para empezar a estigmatizar al nuevo presidente como instigador de odios. Mensaje rotundo hacia el cambio preservando el modelo económico que tenemos, pero virando hacia la justicia social y la justicia ambiental. Enfatizó en la consolidación de la paz y su énfasis en construir la misma desde los territorios, razón por la cual se espera el cumplimiento de su promesa alrededor de la implementación del acuerdo de paz, retomar la negociación política con el ELN que desde ya manifiesta su disposición a dialogar con el gobierno entrante,  y, el sometimiento a la justicia de los grupos de narcotraficantes y paramilitares.

Pasada la celebración, sin descanso, el presidente electo debe asumir retos gigantes inmediatamente. El primero, si quiere tener éxito en sacar adelante las reformas sociales y políticas, es construir gobernabilidad en el Congreso de la República, buscando conseguir las mayorías que en la actualidad no posee. Desde antes del discurso del triunfo ya se escuchaba por la radio del interés del bloque perdedor de mantenerse unido para frenar la posibilidad de que el gobierno que llega tenga mayorías en el Senado y la Cámara para obstaculizar su agenda legislativa. El pulso inicial será en la elección de las presidencias de ambas ramas legislativas. El Pacto Histórico y sus aliados se jugarán a fondo para conseguir alianzas y hacerse a estas dignidades fundamentales.

Reto monumental está en la dimensión económica. Deberá constituir un equipo económico y nombrar un ministro de hacienda que genere tranquilidad a los mercados y haga los puentes pertinentes con los gremios de la producción y el comercio, además de afrontar los impactos de una coyuntura mundial de inflación y posible recesión. Ya los contradictores empiezan a generar pánico económico diciendo, aún sin posesionarse, que Petro llevará el dólar a más de siete mil pesos, con el consecuente aumento de precios de los artículos de la canasta familiar.

A nivel internacional se conoció en su discurso que el nuevo presidente Petro buscará jugar un papel clave en la unidad latinoamericana, promoviendo alianzas con Chile, Argentina, Brasil y Perú. En las primeras de cambio la relación con los Estados Unidos, primer socio comercial del país, es cordial y amistosa, a pesar de la renuncia del embajador del país, que genera ruido y se suma según varias fuentes a su interés de hacerle mal ambiente al gobierno entrante. Patadas de ahogado y gesto inamistoso hasta el final del gobierno Duque.

Llegó el cambio era la frase más repetida este domingo 19 de junio, llegó para saldar una deuda histórica. Dios bendiga al presidente Petro para que conduzca al país por la senda de los puntos expresados en su discurso de la victoria, la sociedad debe rodearlo para que así ocurra y de esa manera todos tengamos derecho a una vida buena, bella y sabrosa.

 

HUGO RINCÓN GONZÁLEZ

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